Ana Mengotti

La hora de la oposición puede estar llegando a América Latina, después de varios años en los que la mayoría de los partidos en el Gobierno ha ganado elección tras elección y la alternancia en el poder ha estado de capa caída.

Los candidatos opositores tienen posibilidades reales de ganar en varias de las convocatorias electorales de los próximos meses.

Después del castigo en las urnas que los argentinos le dieron al kirchnerismo en las pasadas elecciones legislativas, el 27 de octubre, en Chile la opositora Michele Bachelet tiene todas las bazas para recuperar el poder para las fuerzas de centro-izquierda.

Bachelet, quien fue presidenta de 2006 a 2010, es la favorita en todos los sondeos para ganar las presidenciales del 17 de noviembre.

La exdirectora de ONU Mujeres se presenta al frente de una coalición que se nutre de las fuerzas de la Concertación, la alianza que desde la vuelta a la democracia en 1990 ha ganado todas las elecciones en Chile, salvo las de 2010, en las que el hoy presidente, el conservador Sebastián Piñera, obtuvo la victoria.

El 24 de noviembre los hondureños elegirán a su próximo presidente, además de otros cargos legislativos y municipales, pero los sondeos no aclaran aún si se dará una alternancia en el poder.

El candidato Juan Orlando Hernández, del gobernante Partido Nacional, y Xiomara Castro, esposa de Manuel Zelaya, derrocado de la Presidencia hondureña en 2009, y candidata del opositor Libertad y Refundación (Libre), están empatados en intención de voto, de acuerdo con cinco sondeos publicados el 24 de octubre.

La siguiente cita electoral en América Latina es el 8 de diciembre, cuando tendrán lugar las municipales en Venezuela, un país donde desde 1999 el chavismo está en el Gobierno.

La oposición tiene puestas en esos comicios todas sus esperanzas de ganar poder, después de las cuestionadas presidenciales de abril de este año, en las que Nicolás Maduro ganó por un estrecho margen (1,49 puntos o 200.000 votos) al opositor Henrique Capriles.

El 2 de febrero de 2014 les tocara el turno de elegir presidente a los costarricenses y salvadoreños.

En El Salvador Norman Quijano, de la opositora Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), y Salvador Sánchez Cerén, del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), están, como ocurre en Honduras, en un empate técnico, con alrededor de un 30 % de intención de voto cada uno.

En Costa Rica los opositores no están de enhorabuena. El favorito indiscutible es el candidato del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), Johnny Araya.

El PLN lleva dos presidentes seguidos: Óscar Arias (2006-2010) y Laura Chinchilla (2010-2014).

En la mayoría de los países latinoamericanos el actual presidente es de un partido que lleva varios mandatos consecutivos en el poder.

Es el caso de Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Nicaragua, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Los presidentes de Chile, Panamá, El Salvador, Perú, México, Honduras y Guatemala, por el contrario, ganaron las elecciones presidenciales como candidatos de la oposición.

El caso de Colombia, donde habrá elecciones legislativas en marzo y presidenciales en mayo de 2014, es peculiar, pues tanto el actual presidente, Juan Manuel Santos, como su antecesor, Álvaro Uribe, fueron elegidos por el Partido de la U, pero el segundo hoy en día lidera la mayor fuerza de oposición al primero.

En Argentina, no hay alternancia del poder desde que en 2001 el radical Fernando de la Rúa debió renunciar en medio de una grave crisis y el Partido Justicialista o peronista (PJ) tomó el relevo.

Incluso los opositores que han logrado arrebatar algunos distritos claves al kirchnerismo en las elecciones legislativas del pasado 27 de octubre son en su mayoría peronistas disidentes, como Sergio Massa, que ganó en la importante provincia de Buenos Aires.

En México hubo que esperar 70 años para que un presidente no fuera del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y en Paraguay 61 años para que no fuera del Partido Colorado.

Tanto el PRI como los colorados han recuperado el poder, en el primer caso tras dos gobiernos del Partido Acción Nacional, y en el segundo cuatro después del paréntesis que supuso el gobierno de Fernando Lugo.

El paréntesis del hoy gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, que llegó al poder por una revolución en 1979, va de 1990 a 2007. El resto estuvo siempre en el poder.

Los casos de Bolivia y Ecuador son similares, con dos presidentes, Evo Morales y Rafael Correa, surgidos de movimientos ciudadanos de protesta, que han promovido cambios constitucionales y llevan desde 2006 en el cargo. EFE