Fernando Mexía

Los Ángeles, 31 oct (EFEUSA).- La primera potencia mundial celebra hoy su tradicional noche de brujas, una fiesta de disfraces para unos, la oportunidad de comer muchos dulces para otros y, sobre todo, un multimillonario negocio al que solo mete miedo la renqueante situación económica.

Aproximadamente la mitad de la población, en torno a 158 millones de personas, tiene previsto tomar parte en alguna actividad de Halloween, un dato que confirma la popularidad del evento aunque la cifra sea un 7 % inferior a la registrada en 2012, según las estadísticas de la Federación Nacional de Comercios (NRF).

El descenso de participantes se dejará notar en el consumo, que caerá más de un 13 % con respecto al año pasado.

Está previsto que en 2013 los estadounidenses se gasten 6.900 millones de dólares por Halloween, un 37 % de esa cantidad se invertirá en disfraces (2.600 millones), otro 30 % en caramelos (2.080 millones) y un 28 % (1.960 millones) en decoración, no en vano solo la Navidad supera a la noche de brujas en compra de adornos.

"Halloween estará lejos de ser un fiasco", aseguró el presidente de NRF, Matthew Shay, que atribuyó la caída de ingresos a que los consumidores aún se están apretando el cinturón.

Los números, no obstante, son un 54 % más elevados que hace tan solo 8 años, cuando esta tradición vivida especialmente por los niños que van de puerta en puerta vestidos de pequeños monstruos para recolectar chocolates, empezó a convertirse en lo que es hoy en día, una fiesta de adultos.

Según NRF, Halloween pasó a ser el mayor festejo popular del otoño que hace de puente entre las celebraciones veraniegas y las de final de año. Además, se ha tornado en el más sensual.

El disfraz de bruja, el estadísticamente más utilizado, ha ido despojándose cada temporada de sus berrugas, nariz aguileña y dientes negros para ajustarse su túnica a la cintura y lucir más "sexy" con la intención de seducir, más que asustar.

Una tónica general que se percibe en los comercios donde la oferta de trajes atrevidos llega incluso al público infantil que tiene a su alcance vestirse con botas de cuero y minifalda como una muñeca Bratz o de proxeneta.

Este año Wallmart tuvo que retirar un vestido de "leopardo pícaro" que se comercializaba para menores de tres años ante las quejas de algunos clientes.

A esta moda de disfraces con picantes se suman cada año numerosos famosos. Paris Hilton optó en esta ocasión por el polémico "look" de Miley Cyrus en su provocadora actuación en los últimos premios MTV Video Music Awards, mientras que Cyrus se puso un traje ajustado con un pecho semioculto copiado de la rapera Lil Kim.

Fergie, por su parte, se decantó por ser una insinuante mujer calavérica en homenaje al Día de los Muertos, Naya Rivera se volvió una Carmen Sandiego con poca ropa y la modelo brasileña Alessandra Ambrosio sorprendió como Reina de Corazones de tacón, escote y falda corta.

Esta noche de brujas, además de zombies y vampiros, muchos apostarán también por transformarse en personajes del cine y la televisión como los pequeños minions de la saga "Despicable Me", los protagonistas de la serie "Breaking Bad" y, por supuesto, los superhéroes de cómic. EFE