La única clínica de abortos en un tramo de casi 500 kilómetros en el oeste de Texas puede reanudar sus operaciones el martes, después que un juez federal derogó nuevas restricciones que habrían provocado el cierre de por lo menos una docena de clínicas en todo el estado.

El Centro de Salud Femenina de Planned Parenthood en Lubbock dejó de aceptar citas la semana pasada, en preparación para la programada puesta en vigor esta semana de una exigencia de que todos los médicos que practiquen abortos en el estado deben estar autorizados a ordenar ingresos en hospitales a menos de 50 kilómetros de distancia.

Los partidarios que presentaron la demanda para bloquear la exigencia, parte de una amplia gama de limitaciones al aborto que la Legislatura de Texas aprobó en Julio, alegaron que tenía por fin prohibir los abortos, no hacerlos más seguros, como habían alegado funcionarios estatales. El juez concordó y concluyó que ley imponía un peso inconstitucional sobre las mujeres que tratan de abortar.

La cláusula sobre los privilegios de ingreso "no tiene una relación racional con el legítimo derecho del estado a preservar la vida del feto o la salud de la madre y, en cualquier caso, es un obstáculo significativo para las mujeres que desean abortar", escribió en su decisión el juez Lee Yeakel, nombrado por el presidente George W. Bush.

La clínica de Lubbock, frente a la que con frecuencia se manifestaban personas opuestas al aborto, realiza abortos solo los jueves, cuando un médico viene por avión desde el este de Texas.