Su mirada al otro lado del escritorio bastó para que me preguntara si mi primera y única entrevista con Lou Reed había sido una buena idea.

Ya había despedido secamente a un publicista que soñó por años con conocer a su héroe musical. Ahora Reed parecía preguntarse si mi pecado admitido — yo no era un neoyorquino nativo — merecía ser ignorado para poner manos a la obra.

Sí, Reed, quien murió el domingo a los 71 años de enfermedad hepática relacionada con un trasplante reciente, no era un hombre fácil. Nueva York no es una ciudad fácil. Pocos artistas han reflejado a una ciudad mejor que él, quien encontró en ella una fuente infinita de inspiración. El paquete retrospectivo de 2003 del que hablamos reclamó ese estatus como un título: "NYC Man", hombre de Nueva York.

Como un miembro del grupo The Velvet Underground y después como solista, Reed narró el lado más duro de una ciudad en un momento en que no estaba tan oculto. Travestis, drogadictos y prostitutas encontraron un lugar en sus canciones. Tras las notas del bajo, las letras cinemáticas de "Walk on the Wild Side" le trajeron ese mundo a otros. Para muchos músicos, sus canciones más conocidas no eran necesariamente las más representativas de su trabajo; pero Reed no lo veía así.

Muchas de sus canciones más populares, como "Sweet Jane", "Rock and Roll" y "Heroin", datan del periodo de finales de los 60 y principios de los 70 con los Velvets e inmediatamente después de su separación.

Los temas frecuentemente provocadores no llevaron de por sí a un éxito masivo, y de sus canciones la única que lo alcanzó fue "Walk on the Wild Side". Su voz tampoco ayudaba; Reed tenía un rango limitado, y más que cantar, recitaba sus temas.

The Velvet Underground no encabezó listas de popularidad, lo que dio pie a una famosa cita del productor y fundador de Roxy Music Brian Eno, quien insinuó que las escasas personas que compraron sus discos, incluido él, crearon luego sus propias bandas.

Muchos le retribuyeron con homenajes: U2 hizo una versión de "Satellite of Love" de Reed, the Cowboy Junkies de "Sweet Jane" y R.E.M. interpretó frecuentemente "Pale Blue Eyes". Su canción "Perfect Day" también tuvo una vida extensa.

Reed fue un artista de vanguardia que vistió el cuero negro de un rockero y abrió senderos con su guitarra. Reed y su esposa, la artista de performance Laurie Anderson, fueron una Primera Pareja en una escena artística en la que uno crecía al correr riesgos. Algunas veces los riesgos no funcionaron — su último gran proyecto, la colaboración de 2011 con Metallica "Lulu", fue según el consenso generalizado un desastre estruendoso_, pero muy pocos tienen éxito en todo lo que emprenden.

En nuestra entrevista, Reed replicó con desdén cuando le pregunté qué esperaba que la gente dijera de él una vez que se haya ido.

"Me importa un (palabrota)", dijo. "¿Quién sabe, a quién le interesa?"

"No espero absolutamente nada de nada y nunca lo he hecho", añadió. "No estoy tratando de hacer cambiar de parecer a nadie sobre nada. No estoy tratando de conquistar a nadie. Me hace feliz despertarme por la mañana. Me puedo atar las agujetas de mis zapatos. No me ha atropellado un auto. Simplemente amo la música y el sonido y quise mejorarlo, para que si alguien más quiere escucharlo, que le saque algún provecho".

La gente a la que le importó su música siempre supo que bajo ese exterior brusco había un corazón que latía con fuerza. El lado salvaje era bastante obvio, pero la ternura de "Pale Blue Eyes" es difícil de olvidar: un joven arrepentido cantando, "pensé que eras todo lo que tenía y que no pude mantener".

El álbum de Reed de 1989, "New York", fue una crónica estupendamente escrita sobre una ciudad en el medio de una epidemia de crack, antes de que la limpiaran.

En su canción "Dirty Blvd.", Reed detalla una escena de estafadores y desesperanza y nuevamente de prostitutas, enfocada en Pedro, quien escapa en sus propios sueños con la ayuda de un libro de magia que encontró en un basurero.

A lo largo de la deprimente escena que pinta, la voz de Reed es un tono monocorde bañado en cinismo — hasta que llega a Pedro, donde sube unas cuantas notas, como si pudiera elevar al personaje y llevarlo a un lugar mejor. Es un momento de belleza exquisita.

Vuela, vuela alto Pedro.

Tú también, Lou.

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David Bauder está en Twitter como https://twitter.com/dbauder.