El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y representantes de Irán celebran hoy una tanda de contactos en Viena que se considera clave para solucionar un litigio atómico que dura ya una década.

Las conversaciones que comienzan a las 12.00 GMT se celebran pocas semanas después de los exitosos encuentros de Nueva York y Ginebra entre Irán y el llamado grupo "5+1", formado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EE. UU., Rusia, Francia, Reino Unido y China) más Alemania.

Esas reuniones, que incluyeron contactos directos entre Irán y Estados Unidos, lograron por primera vez ciertos avances, que deberán ser concretados en la capital austríaca y sobre todo en el próximo encuentro en Ginebra, el 7 y 8 de noviembre.

Además del encuentro técnico entre expertos, el viceministro iraní de Exteriores, Seyed Abad Araqchi, se reunirá en Viena con el director general del OIEA, Yukiya Amano, lo que parece subrayar la voluntad política de Teherán de solucionar el conflicto.

Este encuentro, que tendrá lugar en la sede de la agencia nuclear de la ONU, pretende ser el comienzo de "una nueva ronda de cooperación entre Irán y el OIEA", aseguró el responsable iraní en Teherán a medios estatales.

Se tratará de superar los desacuerdos "con un nuevo enfoque y buenas intenciones", prometió Araqchi, número dos iraní en las negociaciones nucleares.

El OIEA exige que Irán le conceda más acceso a instalaciones y personal técnico para investigar posibles dimensiones militares de su programa nuclear.

Esta reunión será la duodécima para encontrar un acuerdo que regule nuevas inspecciones y acceso a instalaciones como la base militar de Parchín, cerca de Teherán, donde varios servicios de inteligencias sospechan que en el pasado se realizaron experimentos nucleares clandestinos.

Fuentes del OIEA dijeron a Efe que en caso de ser necesario la reunión podría prolongarse un día más, hasta el martes.

El nuevo presidente iraní, Hasán Rohaní, considerado como más moderado que su antecesor, ha iniciado un cambio de rumbo y tono en la política nuclear de su país.