Chicago (IL), 26 oct (EFEUSA).- Activistas hispanos invocaron hoy transparencia y responsabilidad fiscal para la Organización Vecindarios Unidos (UNO), grupo comunitario hispano que maneja una red de 16 escuelas charter en Chicago y que actualmente se encuentra bajo investigación.

El pasado mes de septiembre, la U.S. Securities and Exchange Commission anunció que investigaría al grupo por la venta de bonos respaldados por el estado de Illinois y posible fraude en el manejo de fondos recibidos, lo que motivó que el gobernador Pat Quinn detuviera la entrega de 25 millones de dólares a UNO para la construcción de nuevas escuelas.

En medio de estas controversias, el director ejecutivo del grupo, el mexicoamericano Juan Rangel, renunció a su cargo y su reemplazante, Martin Cabrera Jr., también dejó el puesto recientemente.

Durante un encuentro celebrado hoy sábado decenas de activistas cuestionaron qué UNO recibiera sumas millonarias por parte del estado, mientras las escuelas públicas de los vecindarios hispanos están sufriendo por falta de fondos y atención.

"Estas escuelas (chárter) están quitándole el dinero a nuestras escuelas públicas", dijo Nelson Soza, el director de la Alianza de Pilsen.

Los asistentes al taller manifestaron estar preocupados por la falta de información respecto a estas escuelas, según indicaron gestionadas por empresas privadas.

"Tiene que haber una auditoria pública para estas escuelas. Les seguimos dando dinero para abrir nuevas escuelas, pero no hay una transparencia pública", manifestó Byron Sigcho, miembro de la organización Alianza de Pilsen y quien dirigió el taller.

Añadió que hay muchas carencias en estas escuelas, entre ellas el gran número de maestros que no están certificados y el alto número que son despedidos, así como la falta de atención educativa a los niños con necesidades especiales.

Un tema que llamó la atención en el foro fue que las escuelas chárter gestionadas por UNO, en donde el 98 por ciento de los 6,500 estudiantes son hispanos, no se les permite hablar español.

Señalaron que muchas de sus escuelas también llevan el nombre de escritores mexicanos, como Carlos Fuentes y Octavio Paz, e incluso acogen celebraciones relacionadas con la cultura hispana, pero prohíben a los niños el uso de su idioma materno.

"Hay un sentimiento muy antihispano en estas escuelas. Por ejemplo usan la fiesta del Día de los Muertos, pero no dejan a los niños hablar español", opinó Abel Mota, un asistente al taller.

Mota señaló que los niños que hablan español tienen destrezas y habilidades que pueden transferir a su educación si solo se les dejare expresarse en su idioma.

Otras de las quejas vertidas por los asistentes estuvieron referidas a la atmosfera de "tolerancia cero" que se respira en las aulas, en donde a los estudiantes se les multa si no ven a los maestros de frente o llevan la corbata mal vestida. EFE