Quince funcionarios kenianos de inmigración han sido despedidos tras el ataque islamista al centro comercial Westgate de Nairobi cometido el pasado septiembre, anunció hoy el ministro del Interior, Joseph Ole Lenku.

En una rueda de prensa celebrada en Nairobi, Lenku afirmó que los funcionarios, de rango alto y medio, han puesto en peligro la seguridad nacional al conceder documentos de identidad a inmigrantes ilegales.

"El Gobierno está comprometido a hacer todo lo que esté en su poder para garantizar que los kenianos vivan en un lugar seguro y pacífico", dijo el ministro, quien no precisó si alguno de los terroristas implicados en el ataque al Westgate pudo beneficiarse de las prácticas irregulares atribuidas a los funcionarios.

El grupo radical islámico somalí Al Shabab se responsabilizó del asalto al centro comercial, que duró del 21 al 24 de septiembre y dejó al menos 72 muertos (61 civiles, seis soldados kenianos y cinco terroristas), según las cifras oficiales.

El titular del Interior, citado por los medios locales, indicó también que "el Gobierno llevará a cabo una auditoría de los carnés de identidad y pasaportes emitidos en el país en los últimos dos años".

Lenku señaló que esa medida permitirá "deshacerse de todos aquellos que han obtenido pasaportes y otros documentos de identificación ilegales".

Además, los quince funcionarios despedidos pasarán a disposición judicial una vez se complete la investigación de sus actividades, precisó el ministro, quien agregó que "la purga iniciada hoy se extenderá a otros departamentos del Gobierno".

Además, el titular keniano del Interior confirmó que las autoridades han comenzado a repatriar a refugiados que viven en Kenia -la mayoría somalís-, porque algunos de ellos han abusado de la hospitalidad del país para "planear y perpetrar atentados desde la seguridad de los campos de refugiados".

Kenia alberga el campamento de refugiados de Dadaab (este), próximo a la frontera con Somalia, que es uno de los más grandes del mundo y acoge a alrededor de medio millón de personas, gran parte de ellos somalís.

Antes del asalto al Westgate, algunos políticos kenianos habían acusado a refugiados de Dadaab de perpetrar ataques dentro de Kenia.

La ocupación del centro comercial, que es uno de los más lujosos de la capital keniana y está frecuentado por extranjeros y kenianos de clase alta, es la peor acción terrorista que sufre Kenia desde el atentado de 1998 contra la embajada de EEUU en Nairobi.

Ese ataque dejó más de 200 muertos y se lo atribuyó la red terrorista Al Qaeda, a la que se adhirió formalmente Al Shabab en 2012. EFE