Algunos refugiados que escapan de la inseguridad de países vecinos han abusado de la hospitalidad de Kenia y planean ataques terroristas contra la nación, dijo el viernes el ministro de seguridad interna.

Aparentemente se refería al ataque terrorista del mes pasado contra un lujoso centro comercial en el que murieron 67 personas.

Joseph Ole Lenku dijo que el gobierno de Kenia comenzó a repatriar a refugiados somalíes como parte de las medidas para prevenir futuros ataques. Los refugiados de Somalia, un país devastado por los conflictos bélicos, son la mayoría de los 600.000 refugiados en Kenia, dijo Lenku.

"Hemos recibido con los brazos abiertos a refugiados que escapan de la inseguridad de países vecinos, pero resulta que algunos de esos refugiados han abusado de nuestra hospitalidad y amabilidad para planear y realizar ataques terroristas desde la seguridad de sus campamentos. No se puede ni se debe permitir que esto continúe", dijo el funcionario.

El grupo miliciano somalí al-Shabab, vinculado con al-Qaida, se adjudicó la responsabilidad por el ataque del 21 de septiembre en el centro comercial y dijo que había sido en venganza por la presencia militar de Kenia en Somalia. Lenku dijo que ese país está experimentando ahora una paz relativa gracias a la intervención de las tropas de la Unión Africana.

La semana pasada, Asman Kamama, el presidente de la comisión de Administración y Seguridad Nacional del Parlamento, dijo que se confirmó que el ataque en el centro comercial Westgate se planeó desde un campo de refugiados en Kenia. Kamama hizo estas declaraciones tras reunirse con oficiales de seguridad kenianos.

Esta no es la primera ocasión que Kenia acusa a los refugiados somalíes de la inseguridad en el país.

En diciembre, tras meses de ataques con granadas y otros artefactos explosivos adjudicados a al-Shabab, Kenia anunció controles más estrictos destinados principalmente para los refugiados somalíes dentro de sus fronteras.

Una declaración oficial dijo que por "la insostenible e incontrolable amenaza a la seguridad nacional", el gobierno decidió que todos los refugiados y solicitantes de asilo de Somalia deben regresar a un gran campamento de refugiados conocido como Dadaab, un conjunto aparentemente interminable para refugiados ubicado en Kenia, cerca de la frontera con Somalia. Más de 400.000 refugiados viven en Dadaab, el mayor campamento de este tipo en el mundo.

Una alta corte de Kenia impidió el plan del gobierno para cambiar de lugar a los campamentos de los somalíes. Dicho tribunal dijo que las autoridades no demostraron que la medida podría proteger la seguridad nacional.

Mientras tanto, Lenku dijo que 15 oficiales de seguridad han sido despedidos y serán enjuiciados luego de que una auditoría de seguridad los implicó en la emisión de documentos de identificación kenianos para inmigrantes no autorizados, lo cual pone en riesgo la seguridad nacional.