Al Horford trata de adaptarse a todos sus nuevos compañeros. El dominicano sabe que el hecho de que haya tantos rostros nuevos significa que él es ahora el líder de los Hawks de Atlanta.

De cara a su séptima temporada, Horford es por mucho el jugador que más tiempo ha permanecido en los Hawks. Después de las modificaciones por las que ha pasado el plantel durante dos años seguidos, no hay duda de que es el jugador emblemático de la franquicia.

Joe Johnson juega ahora en Brooklyn. Josh Smith se marchó a Detroit.

A sus 27 años, Horford es el único jugador que queda del equipo al que se unió en 2007, cuando los Hawks comenzaban una serie de seis apariciones consecutivas en los playoffs.

"Ahora es distinto", dijo esta semana, mientras echaba un vistazo a la cancha después de una práctica. "Tengo que ser más agresivo al ataque para marcar el ritmo en muchos de los partidos. Creo que los demás esperan que yo acelere el paso en muchas ocasiones"

Estos Hawks remodelados son todavía una obra inconclusa. Horford y el armador Jeff Teague son los únicos que han jugado más de una campaña en Atlanta, y ni siquiera eso es una ventaja, pues todos tratan de adaptarse a un nuevo entrenador, Mike Budenholzer.

No es de sorprender que Budenholzer, durante años asistente en San Antonio, haya implementado muchos esquemas de juego que funcionaron tan bien en los Spurs, cuatro veces campeones.

Desde luego, el proceso no ha sido fácil.

"Hay veces en que uno piensa demasiado", dijo Horford. "Tratas de asegurarte de que estás bien colocado y buscas aprender todos los conceptos nuevos. Siento que estamos mejorando para saber dónde colocarnos en la cacha. Pero esto llevará un tiempo".

Horford, de 2,08 metros (seis pies y 10 pulgadas), ha sido desde hace tiempo uno de los jugadores más efectivos de los Hawks. Sin embargo, cedía el papel de líder a compañeros como Johnson, de frecuente presencia en el Juego de Estrellas, y al enigmático Smith, cuyas volcadas y tapones espectaculares no se complementaron con un progreso general que lo colocara en la elite de la NBA.

En forma discreta, Horford ha trabajado para atender algunos de los puntos débiles que presentaba desde que los Hawks lo reclutaron como la tercera selección general del draft, después de que ayudó a que la Universidad de Florida ganara dos campeonatos nacionales en fila.

Había dudas sobre su disparo, pero Horford logra ahora encestes de media distancia, particularmente desde las dos esquinas de la cancha.

"Siempre es bueno mejorar tu juego, en cada año que te mantengas en la liga", dijo.