Pese a que Pakistán ha denunciado públicamente el uso por parte de EE.UU. de aviones no tripulados o "drones" en ataques selectivos en su territorio, las autoridades pakistaníes estaban al corriente y toleraron esta polémica campaña, según un artículo publicado hoy por el diario The Washington Post.

El diario se basa en cables diplomáticos pakistaníes y documentos de alto secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de entre 2007 y 2011, cuando se intensificaron los ataques con "drones", pensados para ser compartidos con las autoridades de Islamabad.

Según el artículo, que está firmado por Greg Miller y el afamado Bob Woodward, el Gobierno pakistaní apoyó durante años y de manera secreta los ataques, que han elevado las críticas de la opinión pública en Pakistán.

La CIA informó con regularidad por canales diplomáticos secretos de al menos 65 ataques con "drones" a Pakistán, que tácitamente consintió los bombardeos a distancia llevados a cabo por sus aliados estadounidenses.

El artículo cuestiona la idea de que Pakistán no fuera más que un testigo de la intensa campaña estadounidense en su territorio contra objetivos no sólo de activistas de Al-Qaeda, sino de una amplia lista de sospechosos de terrorismo.

La publicación del artículo se produce un día después de que el primer ministro pakistaní, Nawaz Sharif, se reuniera con el presidente estadounidense, Barack Obama, en la Casa Blanca, tras una vista a Washington en la que criticó insistentemente los ataques con "drones" en su país.

"Saqué el tema de los drones en nuestra reunión y enfaticé la necesidad de poner fin a esos ataques", dijo Sharif a los periodistas al término del encuentro con Obama en la Casa Blanca.

En el pasado, según el Post, las reuniones entre altos funcionarios estadounidenses, entre ellos la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton, no fueron siempre amigables con sus homólogos pakistaníes.

En algunas reuniones Washington reiteró un "secreto a voces": que los servicios secretos pakistaníes (ISI) tienen conexiones con grupos extremistas islámicos responsables de ataques contra fuerzas estadounidenses.

Los documentos obtenidos por el Washington Post también muestran la confianza de la CIA en la eficacia de sus ataques, con una alta incidencia de operaciones que condujeron a la muerte de "combatientes", mientras que las columnas de daños colaterales solo muestran ceros.

Esta supuesta ausencia de víctimas inocentes es cuestionada por organizaciones pro derechos humanos como Amnistía Internacional que ha documentado decenas de matanzas en el área tribal de Waziristán y considera que algunos ataques pueden ser considerados incluso "crímenes de guerra".