Zlatan Ibrahimovic está en estado de gracia, marca goles de bella factura y es el estilete ofensivo de un París Saint-Germain que comienza a posicionarse como uno de los grandes de continente.

Con los cuatro tantos que consiguió anoche frente al Anderlecht, Ibra ha dado un golpe sobre la mesa de Europa con el fin de hacer realidad su sueño: convertir al PSG en campeón de Europa.

Hace poco renovó con el club francés, en el que dijo que sería su último gran contrato, por el que se embolsará más de 12 millones de euros por año.

La estrella sueca se ha convertido en el jugador más importante del equipo, pese a que está rodeado de estrellas compradas a precio de oro por los propietarios cataríes del club de la capital francesa.

Ni la llegada del uruguayo Edison Cavani, ni la del brasileño Lucas Moura, ni los argentinos Javier Pastore o Ezequiel Lavezzi han ensombrecido la figura de un Ibrahimovic que crece y hace crecer a su equipo.

Bruselas se rindió ayer a su arte. El estadio Constant-Vanden Stock, con mayoría de aficionados del Anderlecht, se levantó para aplaudir al delantero tras haber conseguido su tercer tanto, un disparo a más de 100 kilómetros por hora que desde 30 metros se coló por la escuadra de Kaminski. La guinda del éxito, el arte aplaudido por la afición contraria.

Pocos futbolistas han logrado ese reconocimiento e Ibrahimovic parece dispuesto a no quedarse ahí.

A sus 32 años, el sueco quiere marcar la historia del PSG. Por su fuerte personalidad, pero sobre todo por su fútbol, Ibra ha conquistado el corazón de los aficionados, que esperaban un jugador de su carisma desde hacía muchos años.

En pleno estado de gracia, sus tantos han situado al PSG en el liderato de la liga francesa, solo contestado por el Mónaco de Radamel Falcao. Pero su obra era imperfecta a falta del golpe de efecto que procuró anoche al Anderlecht.

La victoria deja al PSG al borde de la clasificación, que será matemática si el próximo día 5 se impone al conjunto belga en el Parque de los Príncipes.

Y tendrá mucho que ver con Ibra. El sueco acumula diez tantos en cinco partidos desde inicio de mes, contando los marcados con su club y con la selección.

Su "cuádruple" le iguala con los otros ocho jugadores que habían conseguido esa marca en la Liga de Campeones, el último el polaco Robert Lewandowski con la camiseta del Borussia de Dortmund frente al Real Madrid el pasado 24 de abril.

Solo el argentino Lionel Messi ha superado esa marca, con los cinco tantos que le endosó al Bayer Leverkusen en 2012.

Ibra suma ya siete tantos en la máxima competición continental, los mismos que Cristiano Ronaldo, con el que se verá las caras el mes próximo en la repesca que enfrentará a Suecia y a Portugal por una plaza en el Mundial de Brasil.

Habrá que esperar a ver si, para entonces, la racha de Ibrahimovic sigue en su apogeo y si contribuye a que su nación acuda el año próximo al Mundial.

Porque a Ibrahimovic, uno de los talentos más reconocidos del mundo, uno de los jugadores mejor pagados del planeta, le falta un título de más renombre que las cuatro ligas italianas, dos holandesas, una francesa y una española que guarda en su palmarés.

La Liga de Campeones es su sueño y todo su talento parece dispuesto a conducir al PSG a conseguirla.