La líder opositora birmana Aung San Suu Kyi pidió hoy a la Unión Europea (UE) su apoyo para conseguir la reconciliación de su pueblo al recoger tras veintitrés años de espera el premio Sájarov en el Parlamento Europeo.

La líder birmana alzó emocionada el galardón a la Libertad de Conciencia que le fue concedido en 1990 pero que entonces no pudo recoger y que hoy le entregó el presidente del Parlamento Europeo (PE), Martin Schulz,

El pleno del hemiciclo se puso en pie para recibir entre aplausos a la líder birmana, de 69 años, que sufrió más de 20 años de persecución política.

"¿Cómo puede ayudar Europa al pueblo birmano? En primer lugar en términos de reconciliación nacional, porque sin paz no puede haber progreso", señaló Suu Kyi en la Eurocámara.

La líder birmana, que también es premio Nobel de la Paz, subrayó ante la Eurocámara "la importancia de la reconciliación también con el estamento militar", del que su padre fue uno de los fundadores en el país.

Como parte de ese proceso de reconciliación, la líder de la Liga Nacional para la Democracia abogó por una verdadera y profunda reforma de la Constitución nacional.

"Queremos cambios de verdad, no enmiendas. No hay que pensar que todo ya está hecho, queda mucho por hacer y derechos por conquistar", señaló Suu Kyi.

La premio Sájarov también pidió ayuda comunitaria para paliar la alta tasa de desempleo en el país, especialmente entre los más jóvenes, situación que calificó de "bomba de relojería".

"Los que no tienen trabajo pierden confianza en el futuro. Quiero que los jóvenes birmanos tengan trabajo y acceso a adecuación y no se pregunten el día de mañana que por qué les tocó nacer en este país", explicó.

Suu Kyi dijo asimismo que con la ayuda de los "amigos europeos" será posible "seguir luchando por liberar a Birmania de la necesidad y el miedo".

Según apuntó, "Birmania es una sociedad donde aún queda mucho miedo".

Suu Kyi señaló en su discurso de agradecimiento que la democracia en su país "ha avanzando desde los años noventa, aunque no lo suficiente".

La líder birmana, que despertó la curiosidad y atención de todo el hemiciclo, desde cuyos escaños los eurodiputados no dejaron de fotografiarla con sus teléfonos móviles, recogió el galardón ataviada con un traje típico birmano de colores verde y amarillo y con su característica flor en el pelo.

Suu Kyi dijo sentir especial ilusión por recibir el premio en honor del científico soviético Andrei Sájarov, pues leyó algunos de sus escritos durante su encierro.

"Le admiraba, por su defensa de los derechos y la libertad de conciencia. En Birmania aún queda mucho por aprender sobre esa libertad de conciencia", señaló.

Tras recibir el Sájarov en el hemiciclo, en sala de prensa, Suu Kyi dijo no tener dudas de que su lucha "ha valido la pena".

"Yo creo que la prueba es que estoy aquí, ahora. Elegí voluntariamente sacrificarme por la lucha por la democracia y nunca me he planteado si quiera la pregunta de si valió la pena", apuntó.

"Me considero una afortunada de poder seguir el camino en el que realmente creo. Eso es lo que quiero para todo el pueblo birmano, poder decidir su destino y que valga la pena", dijo a los periodistas.

Por su parte, y en nombre de todo el pleno, el presidente del Parlamento Europeo destacó que hayan transcurrido "23 años de presiones y sufrimientos" hasta que la líder pudiera recoger este martes el premio.

"Usted y su flor en el pelo son un símbolo contra la dictadura. Que esté hoy aquí es un ejemplo para la democracia", añadió Schulz.