El Gobierno británico espera poder dividir al Royal Bank of Scotland (RBS), del que un 81 % es propiedad del contribuyente, "en las próximas dos o tres semanas", afirmó el titular de Economía, George Osborne, en declaraciones publicadas hoy por el "Daily Telegraph".

El Ejecutivo británico dividirá al nacionalizado RBS, que tuvo que ser rescatado durante la crisis crediticia de 2008, en un "banco bueno" y uno "malo", donde colocará los activos tóxicos, cuando reciba el visto bueno en las próximas dos o tres semanas, según el ministro británico.

Osborne dijo que el futuro de ese banco es "su prioridad" ahora y aseguró que de ninguna manera se podría dejar a esta entidad en su estado actual.

"Estamos estudiando el caso de un banco malo y, si no un banco malo, cuál es la estrategia alternativa que resuelva los problemas en ese banco y que sea un banco que apoye a la economía británica", explicó el político tory.

El responsable de Finanzas indicó además que el Gobierno del Reino Unido planea vender las acciones del Lloyds Banking Group, el otro gran banco nacionalizado por el Ejecutivo.

"Por ahora, en el caso del RBS no nos hemos acercado a la posibilidad de vender acciones", aclaró Osborne, quien explicó que el caso del Royal Bank of Scotland "fue mucho más complejo".

Osborne pidió el pasado julio la aprobación de la Unión Europea (UE) para una división del RBS, el banco más castigado por la crisis crediticia de 2008 y forzó al entonces consejero delegado Fred Goodwin a dimitir de su cargo.

Durante su gestión del RBS, Goodwin aprobó una serie de polémicas transacciones, como la compra con otras entidades del banco holandés ABN AmRo, que causaron un agujero financiero en el RBS, que tuvo que ser rescatado para evitar que su quiebra afectara al resto de la economía británica.

El pasado agosto, el RBS anunció que Ross McEwan, hasta entonces responsable de banca minorista del grupo, sustituiría a Stephen Hester como consejero delegado.