Por juicios o investigaciones parlamentarias, por afán de protagonismo, porque quieren volver al poder, por su peso político o simplemente porque no se acostumbran a no mandar, los expresidentes latinoamericanos rara vez dejan de estar en la escena política de sus países.

Un ejemplo es Alberto Fujimori, quien gobernó Perú durante diez años (1990-2000) y cumple condenas por más de 30 años de cárcel por violaciones de los derechos humanos y por corrupción.

Fujimori debía hoy comparecer ante un tribunal para el inicio de un nuevo juicio, esta vez por haber "comprado" con dinero del Estado la línea editorial de un grupo de diarios cuando era presidente, pero le subió la tensión arterial y hubo que suspender la audiencia.

En los últimos tiempos Fujimori, sobre todo, ha dado que hablar por problemas de salud y porque sus hijos pidieron sin éxito al presidente Ollanta Humala que le concediera un indulto humanitario.

El cubano Fidel Castro, que delegó el poder en su hermano Raúl Castro en 2006, debido a una grave enfermedad intestinal, casi no aparece en público, pero cuando lo hace es todo un acontecimiento nacional y los artículos periodísticos que publica de tanto en tanto tienen resonancia en Cuba y en el exterior.

El venezolano Hugo Chávez, el cual nunca llegó a ser "ex", pues murió siendo presidente, sigue omnipresente en Venezuela después de su fallecimiento en marzo pasado.

El Gobierno de su sucesor, Nicolás Maduro, quien por lo demás no tiene que convivir con ningún expresidente salvo el casi nonagenario y apartado de la vida pública Jaime Lusinchi (1984-1989), rinde culto a Chávez en todas sus actividades.

En Colombia los expresidentes son una institución y hay muchos, quizás porque no se permitió la reelección hasta 2004, cuando se aprobó una reforma constitucional mediante la cual Álvaro Uribe pudo obtener en las urnas un segundo mandato.

César Gaviria, Ernesto Samper y Andrés Pastrana son los otros expresidentes colombianos vivos, pero Uribe es sin duda el que concita más atención, convertido en el mayor opositor al Gobierno de Juan Manuel Santos, que en tiempos fue su "delfín" y al que no pasa una en sus numerosos mensajes de twitter, seguidos por miles de personas y a veces contestados por el hoy mandatario.

Además, Uribe es objeto permanente de todo tipo de denuncias y acusaciones, desde nexos con paramilitares hasta conspiraciones para desestabilizar al Gobierno venezolano.

Como no puede aspirar a la Presidencia de nuevo, pues la Constitución solo permite una reelección, y goza de popularidad, ha creado un movimiento político para las elecciones de 2014, pero aun no ha definido a su candidato.

El antecesor de Fujimori en el cargo, Alan García, está bajo investigación del Congreso por presuntos casos de corrupción durante su segundo mandato (2006-2011) y otro expresidente peruano, Alejandro Toledo (2001-2006), es investigado también por el legislativo a causa de denuncias de enriquecimiento ilícito.

En Argentina, donde el antecesor de la presidenta Cristina Fernández fue su propio esposo, Néstor Kirchner, fallecido en 2010, anteriores mandatarios como Carlos Menem y Fernando de la Rúa tienen también problemas con la justicia.

La Fiscalía ha pedido 6 años de prisión para de la Rúa en un juicio por el supuesto pago de sobornos a senadores para aprobar una ley cuando era presidente, y Menem fue sentenciado el pasado junio a siete años de prisión por contrabando agravado de armas a Croacia y Ecuador entre 1991 y 1995, aunque por su condición de senador no tendrá que ingresar en la cárcel.

Un caso que llama la atención es el de Costa Rica, donde hay dos expresidentes, Rafael Ángel Calderón (1990-1994) y Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002), cumpliendo condena por corrupción.

En Uruguay los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle, Jorge Battle y Tabaré Vázquez siguen teniendo prestigio y peso en la política del país.

Se da por seguro que Vázquez será el candidato electoral del gobernante Frente Amplio en las elecciones de 2014.

Una situación parecida se da en Chile, donde la ex jefa de Estado chilena Michelle Bachelet encabeza los sondeos de intención de voto para las elecciones presidenciales de noviembre.

En Bolivia varios de los expresidentes se declaran perseguidos por el Gobierno de Evo Morales, que acaba de pedir por segunda vez a EE.UU. la extradición del exmandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, por genocidio en la modalidad de masacre sangrienta.

El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva es el ejemplo perfecto del expresidente latinoamericano triunfador. En el exterior no para de recibir premios y distinciones y además es querido en su país.

El llamado "juicio del siglo", en el que fueron condenados varios de sus allegados en el Gobierno y en el Partido de los Trabajadores por usar dinero público ilegalmente para financiar campañas electorales y conseguir apoyos parlamentarios, aparentemente no ha hecho mella en su imagen.

Un "ex" que sigue buscando protagonismo es Vicente Fox (2000-2006), el primer mandatario de México no perteneciente al Partido Revolucionario Institucional en setenta años, quien ha creado un centro de opinión con su nombre y no teme pronunciarse sobre temas polémicos, desde la despenalización de la droga al papel de Chávez en la unidad latinoamericana.