El príncipe Felipe destacó hoy la creciente actividad de las pequeñas y medianas empresas españolas en América Latina y de las pymes latinoamericanas en España, y afirmó que es a todas ellas a las que ahora toca facilitar ese "viaje de ida y vuelta" tras haberlo protagonizado antes las grandes empresas.

El príncipe defendió la actividad de las pymes al intervenir en la inauguración del IX Encuentro Empresarial Iberoamericano, organizado en Panamá con motivo de la XXIII cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, España, Portugal y Andorra.

Citó datos como la duplicación de las relaciones comerciales entre España y Latinoamérica los últimos diez años, y destacó que las inversiones extranjeras en general, y las españolas en particular, en esta región han crecido a medida que ha mejorado el marco legal y la seguridad jurídica.

Se trata, resaltó el príncipe, de dos "condiciones esenciales para la adopción de decisiones estratégicas empresariales de esta envergadura".

En sus referencias a las pymes, explicó que son las que están sufriendo en mayor media la crisis económica, al recordar que, en España, suman el 90 por ciento del tejido empresarial y crean el 70 por ciento del empleo.

El heredero de la Corona española subrayó igualmente la relevancia de la dimensión de las empresas multinacionales en el actual proceso de globalización mundial.

"Por ser tan grandes pueden dictar decisiones para políticas que se imponen a los Estados soberanos", advirtió el príncipe Felipe, quien consideró que la regionalización, la agrupación de Estados, es la única respuesta posible a este proceso.

De ahí que recalcara que iniciativas como Mercosur, Unasur, Celac o Pacto Andino son hoy más necesarias que nunca y que los procesos de integración deban avanzar a un ritmo aún más intenso los próximos años.

El príncipe Felipe expresó su satisfacción personal por comprobar que América Latina "es una región en ascenso, políticamente estable, económicamente próspera y con vocación de actor regional".

"¿Quién recuerda hoy que hace diez años se hablaba de la década perdida? Iberoamérica, este foro y todo lo que podamos y queramos hacer juntos, supone un refuerzo a esa realidad", agregó, al recordar que Latinoamérica está creciendo a "ritmos envidiables".

Pero precisó que quien más está creciendo es la región de Asia-Pacífico, y por ello elogió el "acierto" de la Alianza del Pacífico.

Un foro en el que recordó que España tiene el estatus de observador, y precisó que quiere que ese papel sea "activo", no "pasivo".

Pero, al mismo tiempo, advirtió de que, al mirar a Asia, el empresariado iberoamericano no puede olvidarse de Europa.

Para el príncipe, Iberoamérica debe enfrentarse a los procesos de integración a la vez que afronta otros retos de envergadura como mejorar el nivel de innovación tecnológica, la educación, el intercambio de conocimiento y talento, el tamaño empresarial, las infraestructuras de transporte y comunicaciones, y la distribución equilibrada de los avances en la calidad de vida.

España, por respeto a su propia dimensión histórica y a su vocación internacional, aseguró que contribuye a la evolución de la economía iberoamericana y sigue ofreciéndose como "puerta de entrada" en la Unión Europea para las empresas de América Latina.

"No es pues casualidad, sino plena asunción de nuestros valores y de nuestra responsabilidad, el hecho de que, cuando España estuvo preparada para asomarse al exterior, Iberoamérica fuera nuestro primer destino natural", explicó.

El príncipe Felipe quiso también expresar su reconocimiento a la función social de los empresarios como creadores de riqueza y empleo.ACAN-EFE

bb-bal/mmg

(foto)(vídeo)(audio)