Pilar Valero

La Alianza del Pacífico, orientada al libre comercio, y Mercosur, más proteccionista e ideologizado, compiten en una América Latina que gana peso en la geopolítica mundial pero que ha frenado el robusto crecimiento de una década.

Ambas organizaciones también reflejan la rivalidad entre México y Brasil, las dos potencias regionales con enfoques políticos y económicos distintos pero que ambicionan el pujante mercado asiático y ganar peso en foros internacionales.

Algunos analistas ven la Alianza de Pacífico como un proyecto económico y político de contención de Unasur, que impulsa Brasil.

América Latina llega dividida por el protagonismo de los dos bloques comerciales a la XXIII Cumbre Iberoamericana, que reunirá este viernes y sábado en Panamá a dirigentes de América Latina, España, Portugal y Andorra.

La Alianza del Pacífico, fundada en junio de 2012 por México, Colombia, Chile y Perú, suma 210 millones de habitantes y el 35 por ciento del PIB de Latinoamérica.

El grupo acordó liberalizar el 92 por ciento de los bienes y servicios entre los cuatro países, a los que ha pedido unirse Panamá y Costa Rica y una veintena son observadores, entre ellos Estados Unidos, Japón, China o España.

Por su parte, Mercosur fue fundado en 1991 con objetivos ambiciosos por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, a los que posteriormente se unió Venezuela y está en trámites Bolivia.

Pero la falta de avances y diferencias internas sobre la liberalización aduanera de bienes y servicios ha estancando a este grupo regional, que suma el 58 por ciento del PIB latinoamericano.

Los cuatro países de la Alianza del Pacífico son los principales aliados de EEUU en la región, lo que levanta reticencias de algunos mandatarios, como la argentina Cristina Kirchner o el ecuatoriano Rafael Correa, que llegó a decir que mientras sea presidente, Ecuador "no entrará en ninguna de esas aventuras" neoliberales.

Los países latinoamericanos que durante seis años encadenaron crecimientos promedio del 4-5 por ciento y capearon la crisis financiera mundial, parecen llegar a un cambio de ciclo con una tasa más modesta, estimada por el FMI en el 2,9 por ciento (3,1 en 2014).

La pujanza de América Latina tuvo como base la llegada de fuertes flujos de inversión extranjera, las remesas de sus emigrantes y la voracidad de China por sus materias primas.

Pero el FMI alertó este mes de la vulnerabilidad de la región por un cambio de la política monetaria de EEUU, la volatilidad de los precios de las materias primas y el estancamiento de los países en desarrollo.

Las asignaturas pendientes siguen siendo la pobreza y la desigualdad, alta inflación (especialmente en Argentina y Venezuela) y la falta de infraestructuras que ayuden al crecimiento.

También el crimen organizado es una amenaza a la estabilidad y la calidad de la democracia en América Latina, según la OEA.

Pero los años de bonanza económica sacaron a 70 millones de personas de la pobreza en Latinoamérica de 2003 a 2012 y otros 50 millones se incorporaron a la clase media.

En el plano político, la tendencia de centro derecha en la región está representada por México, Colombia, Chile, Paraguay, Panamá, Perú, Guatemala, Costa Rica, Honduras y República Dominicana

Brasil, Uruguay, Argentina, El Salvador, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua tienen, con matices, gobiernos de izquierda.

Al otro lado del Atlántico, en España y Portugal gobiernan partidos conservadores.

Los dos países ibéricos, que han realizado duros ajustes para salir de la recesión, quieren reforzar sus vínculos con América Latina, destino del 33 por ciento de las inversiones españolas en el extranjero.

En lo que queda de 2013, se celebrarán elecciones legislativas el 27 de octubre en Argentina claves para el futuro del oficialismo y de la eventual reelección de Cristina Kirchner, y el 17 de noviembre presidenciales y legislativas en Chile, donde los sondeos favorecen a la expresidenta socialista Michelle Bachelet.

El 24 de noviembre serán las presidenciales en Honduras, en las que compite como favorita la esposa del expresidente Manuel Zelaya, Xiomara Castro, y las municipales del 8 de diciembre en Venezuela tomarán el pulso al chavismo y a los nueve meses de gestión de Nicolás Maduro.

La integración regional enfrenta varios conflictos bilaterales, limítrofes entre varios países centroamericanos y con Colombia, Chile y Bolivia, y el recurrente enfrentamiento por la fabrica de celulosa cercana a la frontera entre Uruguay y Argentina.

Brasil intenta imponerse como líder regional ejerciendo una labor mediadora en el marco de Unasur y proyectarse como actor internacional, a lo que también aspira México, la segunda economía latinoamericana.

Argentina, Brasil y México son parte del G20, que agrupa a los países ricos y los principales emergentes que reclaman mas protagonismo en el reequilibrio del mundo.

La década 2010-20 ya ha sido bautizada por economistas como la de los emergentes, porque marcarán la pauta del crecimiento mundial, mientras que Estados Unidos o Europa irán a la zaga con subidas mucho más modestas. EFE