Germán Reyes

La violencia criminal en Honduras sigue siendo alta, con una veintena de crímenes diarios, pero a menos de dos meses de las elecciones generales del 24 de noviembre próximo, los ocho candidatos presidenciales no dicen cómo harán para frenarla.

El tema de la violencia, un flagelo que tiene atemorizados a la mayoría de los hondureños, ha sido altamente politizado, con algunos candidatos que están gastando sumas millonarias en una campaña marcada por la confrontación ideológica, pero que es carente de propuestas reales en todos los aspectos.

De las 4.993 muertes violentas que se registraron en el país en el primer semestre de 2013, según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), 3.547 fueron homicidios, en su mayoría cometidos con armas de fuego.

Con respecto al total de muertes violentas, hubo una reducción de 482 (8,8 %) respecto al mismo período de 2012, pero en lo que corresponde a los homicidios, la disminución fue de solamente el 1,8 %, subraya el informe del organismo de la Unah.

La rectora de la Unah, Julieta Castellanos, ha dicho que aunque sea en un porcentaje muy bajo, en los dos últimos años del gobierno de Porfirio Lobo, que concluirá el 27 de enero de 2014, la tasa de homicidios se ha reducido y que el reto de una disminución sustancial lo tienen las nuevas autoridades que lleguen al poder.

Los 3.547 homicidios registrados en el primer semestre de 2013 representan el 71 % de las 4.993 muertes violentas que documentó el Observatorio de la Violencia.

La segunda causa de muertes violentas en Honduras son los accidentes de tráfico, con 737 casos en el primer semestre del presente año, que representan el 12,8 % del global de decesos.

La tercera categoría de personas fallecidas de manera violenta son las indeterminadas, con 429 víctimas (8,6 %), que representan una disminución del 40,7 % respecto al año pasado.

La violencia no intencional ha registrado en el primer semestre de este año 222 muertes (4,4 %), con una reducción del 30 % en relación al primer semestre de 2012.

Castellanos considera que sigue siendo preocupante que el promedio mensual de homicidios en el primer semestre de 2013 sea de 591, que equivalen a alrededor de 20 muertes diarias.

No menos preocupante es la cifra de suicidios, que en el primer semestre del 2013 registró 158, de ellos 122 hombres y 36 mujeres.

En esta categoría los grupos más propensos al suicidio son los de personas entre los 30 y 34 años, con el 19,6 %, y los jóvenes entre los 15 y 29 con el 53,2 %. En menor número se registran casos de menores entre los 10 y 12 años, según las cifras del Observatorio de la Violencia.

La criminalidad tiene a muchos hondureños encerrados desde temprano y destinando parte de su presupuesto en medidas de seguridad como el de amurallar sus casas, instalar cámaras de o cerrar calles con portones controlados por vigilantes que son pagados por los mismos vecinos, entre otras acciones.

La presencia de los militares en las calles de las principales ciudades del país como Tegucigalpa (centro) y San Pedro Sula (norte) no ha dado los resultados que las autoridades y la población esperaban.

Las autoridades de la Secretaría de Seguridad atribuyen en parte la ola de criminalidad a las pandillas, el narcotráfico y el crimen organizado, flagelos que también han infiltrado a la misma Policía Nacional, una fuerza compuesta por unos 14.000 efectivos para un país con 8,5 millones de habitantes.

La Policía Nacional es una institución salpicada por múltiples denuncias de agentes y oficiales implicados en crímenes y otros delitos como narcotráfico y robo de vehículos, por ejemplo.

Los agentes y oficiales que desprestigian a la Policía son "unos pocos", según el presidente hondureño, Porfirio Lobo, quien los califica como "manzanas podridas" que hay que sacar mediante un proceso de depuración que inició hace dos años, pero que algunos sectores consideran que no marcha con la celeridad debida.

La depuración no ha marchado con la celeridad del caso, "porque no ha habido la suficiente voluntad política al más alto nivel", comentó a Acan-Efe una fuente cercana a la institución policial que solicitó la reserva de su identidad.

El tema de la seguridad es bandera de campaña de varios de los ocho candidatos a la Presidencia de Honduras de los nueve partidos que participarán en las elecciones generales de noviembre, cuatro de ellos surgidos tras el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 al entonces presidente, Manuel Zelaya.

Entre esos candidatos figuran el presidente del Parlamento, Juan Orlando Hernández, del gobernante Partido Nacional, quien aboga por los militares en las calles, y la esposa de Zelaya, Xiomara Castro, del partido Libertad y Refundación (Libre, de izquierda), quien considera que los uniformados deben estar en los cuarteles.

En uno de sus últimos intentos por reducir la violencia, Lobo ha creado, con aprobación del Parlamento, una Policía Militar compuesta por unos 5.000 efectivos que dependen de la Secretaría de Defensa y una Tropa de Inteligencia y Grupos de Respuesta Especial de Seguridad (Tigres), de la Secretaría de Seguridad. ACAN-EFE