Tres naufragios mortales en el Mediterráneo en que perecieron cientos de inmigrantes que huían de la guerra y la represión provocaron el sábado llamamientos más fuertes para crear corredores humanitarios para permitir su llegada segura a Europa.

Por lo menos 34 personas se ahogaron en aguas de Malta al sur de la isla italiana de Lampedusa cuando una embarcación repleta de sirios y palestinos naufragó el viernes, el mismo día que 12 inmigrantes murieron en otro hecho similar frente a las costas de Egipto.

Las tragedias ocurren ocho días después que por lo menos 339 eritreos murieron cuando la embarcación en que viajaban se hundió cerca de Lampedusa, en una de las peores tragedias marítimas confirmadas en el Mediterráneo.

Muchas personas, enfrentadas a la inestabilidad y la persecución en África y el Medio Oriente, con frecuencia se arriesgan en peligrosos viajes a Lampedusa, una puerta de entrada a Europa a sólo 130 kilómetros (70 millas) de África, en precarias embarcaciones de traficantes de personas que cobran más de 1.600 euros (2.200 dólares) por persona.

La mayoría son personas que buscan asilo y huyen de la guerra civil en Siria, o la represión y el servicio militar obligatorio en Eritrea, a diferencia de los emigrantes económicos de hace varios decenios.

Antonio Guterres, alto comisionado de la ONU para los Refugiados, expresó preocupación de que los sirios que huyen del conflicto en su parís hayan tratado de llegar a Europa por una ruta tan peligrosa, algo que calificó de "inhumano."

"Escaparon a las balas y a las bombas, para perecer antes de que pudieran solicitar asilo", dijo, agregando que ha habido informes de que el barco fue tiroteado poco después de salir de Zuara, Libia.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban-Ki-moon, pidió medidas para evitar más tragedias "que colocan la vulnerabilidad y los derechos humanos de los inmigrantes en el centro (de la atención)", mientras el papa Francisco se lamentó de que con "demasiada frecuencia nuestra vida cómoda nos ciega y nos negamos a ver a los que mueren a nuestra puerta".

La embarcación en aguas maltesas se hundió por la tarde unos 105 kilómetros al sureste de Lampedusa, en aguas donde Malta tiene responsabilidades de búsqueda y rescate.

Una operación conjunta de efectivos de Malta y Italia rescató a casi 200 personas después que la Guardia Costera de Italia recibió una llamada de auxilio por un teléfono satelital desde la embarcación y un avión maltés observó el barco naufragado y numerosas personas en el agua. Por lo menos 34 personas murieron y 146 sobrevivientes fueron llevados a Malta.

Entre las víctimas había un niño de 3 años, cuyo cadáver fue encontrado flotando en el mar más de un día después de la tragedia, dijo Silvio Scerri, jefe de despacho del Ministerio del Interior de Malta.

Marco Maccaroni, capitán de fragata de la Armada de Italia, dijo que también se rescataron a unas 180 personas en otras embarcaciones en la misma zona la noche anterior, otra señal del indetenible flujo de inmigrantes que se enfrentan al Mediterráneo.

"El flujo no se ha detenido, especialmente en los meses de verano", dijo Maccaroni. "Los dos accidentes en tan poco tiempo han llamado la atención del público, pero la tensión se ha mantenido todo el verano".

Unos 30.100 inmigrantes llegaron Italia y malta en los primeros nueve meses de este año, en comparación con 15.000 en todo 2012, según la ONU.

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Barry reportó desde Milán.