El Arrowhead es otra vez, oficialmente, el estadio más ruidoso de la NFL.

Los seguidores de los Chiefs de Kansas City rompieron el récord mundial de decibeles en un estadio deportivo al aire libre, durante el triunfo conseguido el domingo sobre Oakland. En los últimos minutos del encuentro, se registraron 137,5 decibeles.

Un ejecutivo de Guinness World Records habló con The Associated Press y confirmó que los espectadores rompieron el récord de 136,6 decibeles impuesto por los aficionados de los Seahawks a comienzos de este año, durante un partido contra San Francisco.

Para poner este escándalo en perspectiva, el ruido que hace un avión a una altura de unos 30 metros (100 pies) es de unos 140 decibeles.

"Vi a personas que han venido a los partidos de los Chiefs durante décadas, y me dijeron, 'nunca había escuchado tanto ruido''', dijo el presidente del equipo Clark Hunt. La franquicia familiar había afirmado desde hacía años que el Arrowhead Stadium era el inmueble más ruidoso de la liga.

"Es muy difícil para un equipo jugar aquí", dijo Hunt, en una declaración que se quedó algo corta, tomando en cuenta lo que ocurrió con los Raiders.

Oakland tuvo problemas con el ruido durante toda la tarde. Se le marcaron 11 infracciones, incluidas varias por saltar en la línea antes de tiempo y por retrasar el juego, simplemente porque los integrantes del equipo no podían escucharse.

"Fue un ambiente complicado", reconoció el quarterback Terrelle Pryor.

El intento de imponer un récord fue organizado por los seguidores de los Chiefs, pero contó con apoyo del equipo, que pagó 7.500 dólares para llevar a un adjudicador de Guinness hasta Kansas City, a fin de que certificara la marca. El funcionario fue nada menos que Philip Robertson, quien también avaló el récord de los Seahawks.

"Ellos destruyeron cualquier esperanza de la Liga Premier de lograr este récord. Se los puedo decir, y eso que soy un británico que ama la Liga Premier", dijo Robertson. "Fue algo extraordinario".