Las fuerzas de seguridad de Guatemala capturaron hoy a dos mexicanos, supuestos integrantes del cartel de narcotraficantes y sicarios Los Zetas, a quienes les decomisaron un arsenal y vehículos, informaron fuentes oficiales.

Un portavoz de la Policía Nacional Civil (PNC) dijo a Acan-Efe que las capturas se realizaron durante un operativo realizado por agentes de la unidad antidrogas de esa institución y fiscales del Ministerio Público, en una zona residencial de la periferia este de la capital.

Los mexicanos detenidos fueron identificados como Jesús Campos Mar, de 45 años, y Javier Arcos Barradas, de 26, originarios de los estados mexicanos de Tamaulipas y Veracruz, respectivamente.

"Estas personas, según las investigaciones, forman parte de una célula de Los Zetas que operan en el norte del país. Eran responsables de almacenar y trasladar armas", explicó la fuente.

En la residencia donde se realizaron las capturas, las fuerzas de seguridad hallaron una docena de fusiles de asalto y una de pistolas automáticas, así como ametralladoras, lanzagranadas, y más de 2.000 municiones de diferentes calibres.

También fueron encontrados "pertrechos de guerra", aparatos de telecomunicaciones y dos vehículos lujosos supuestamente utilizados para movilizar el arsenal.

"Las capturas fueron posibles por el trabajo de inteligencia" que se realiza para combatir "a los grupos del crimen organizado", precisó la fuente.

Un informe divulgado en septiembre pasado por la organización no gubernamental estadounidense InSight Crime, señala que aunque la presencia de Los Zetas en Guatemala ha descendido en los últimos meses, estos aún operan con un perfil mucho más bajo que el que llegaron a tener en 2008.

Los Zetas, indica el informe, "siguen siendo un gran comprador de cocaína pero tiene menos presencia física y psicológica".

InSight Crime estima que cada año pasan por territorio guatemalteco unas 350 toneladas de cocaína, y que los grupos locales obtienen ganancias de hasta 2.500 dólares por cada kilo que movilizan dentro del país, lo cual lo convierte en un mercado de 1.000 millones de dólares. ACAN-EFE