Mateo Sancho Cardiel

Autor de piezas clave para la modernidad cinéfila como "Adaptation" o "Being John Malkovich", Spike Jonze vuelve a la gran pantalla con "Her", una experiencia romántica virtual que plasma la soledad y el narcisismo del siglo XXI con la que cerró hoy con ovación el Festival de Nueva York.

Que Joaquin Phoenix sea el héroe romántico y que su objeto de deseo sea la voz de Scarlett Johansson, quien nunca aparece en la pantalla, ya indican que lo que se anuncia como "una historia de amor de Spike Jonze" no va a ser una película convencional.

El director capta en este filme esa sensibilidad difusa contemporánea tendente a la frustración y a la autocontemplación y presentó el filme en Nueva York junto a Phoenix y otros miembros del reparto, como Amy Adams, Rooney Mara y Olivia Wilde.

"Her" es la historia de Theodore, dedicado a escribir cartas de amor ajenas pero que, tras un divorcio, emprende una relación con un sistema operativo llamado Samantha, capaz de saber sus necesidades cada instante y de revisar todos sus mails. Es un futuro no muy lejano en el que las máquinas han sido capaz de desarrollar emociones o, al menos, de satisfacerlas en el plano sentimental.

"Nuestro mundo es cada vez más amable, especialmente en Los Ángeles. Sin embargo, cada vez uno se siente más aislado y solo. En la película no se sabe muy bien si ese futuro es utópico o distópico. Pero creo que nuestra sociedad tiende a eso. A, pese a tener todo lo que necesitas, sentirte cada vez más solo", reflexionó hoy el director.

Para Jonze, "Her" supone su autonomía definitiva como creador. Desligado ya del genio del guionista Charlie Kauffman, autor de los guiones de sus primeros filmes, y sin la base literaria que le dio el cuento de Maurice Sendack en "Where de Wild Things Are", ahora escribe y dirige, aunque contó con el consejo de Steven Soderbergh para un montaje que dejó fuera del reparto al actor Chris Cooper.

"Her" (ella) es un título irónico para una película indudablemente centrada en el "yo" que interpreta Joaquin Phoenix. Su personaje se siente cómodo con esa "ella" creada a su imagen y semejanza por los códigos informáticos.

Pero si bien el filme muestra la belleza de esos ilusionantes sentimientos independientemente de cuál sea su detonante, también muestra cómo esa relación "a su imagen y semejanza" acaba generándole al protagonista reacciones tan humanas como los celos, el exceso de responsabilidad o la duda existencial.

"Samantha es nueva en el mundo. No tiene inseguridades ni se pone en duda", describió Jonze, que con un tono ligero pero son un subtexto grave va analizando la preocupante incapacidad social para lidiar con la realidad, en contraposición al auge de la simplificación de las relaciones virtuales.

Y hablando de la confusión entre realidad y ficción, la rueda de prensa de presentación de la película, al contar con Joaquin Phoenix volvió a convertirse en un espectáculo de la persona y el personaje del actor en su actitud con los medios.

Phoenix no perdió la oportunidad de fumarse un cigarrillo electrónico, meterse con el moderador de la comparecencia, levantar su dedo índice para dirigirse a Amy Adams o, ante una respuesta elaborada de Olivia Wilde, decirle. "¿Lo ves? No necesitas estudios", en referencia a que la actriz reconoció no haber ido a la universidad.

Pese a todo, el nominado al Óscar por "Gladiator", "Walk the Line" y "The Master", sí contestó a "la pregunta que quería contestar" (y que nunca fue formulada), explicando por qué estuvo a punto de dejar el rodaje por no sentirse cómodo con un personaje que, por el contrario, acaba bordando.

"Estaba preocupado por ser todo lo natural que el personaje necesitaba. No acababa de transmitir su soledad. Pero Spike terminó por embaucarme", dijo, después de agradecer a su presencia a cada periodista que hacía una pregunta.EFE