El famoso y despiadado criminal australiano Mark "Chopper" Read, cuya historia fue llevada al cine por el director y guionista Andrew Dominik, murió hoy tras una batalla contra el cáncer de hígado.

"Chopper", considerado uno de los más temidos criminales de Australia, además de un famoso escritor de textos de ficción, falleció a los 58 años durante el tratamiento oncológico que recibía en el Hospital Real de Melbourne, informó la cadena local ABC.

Este delincuente que llegó a declarar haber asesinado a 19 hombres, aunque más adelante dijo que solo fueron "seis o siete", fue encarnado en la pantalla grande en el año 2000 por el actor australiano Eric Bana.

Aunque "Chopper" pasó casi 24 años de su vida encarcelado, nunca fue condenado por asesinato.

Según cuenta en su primer libro, "Chopper from the inside" (Chopper desde dentro), le pidió a un compañero de prisión que le cortase las orejas con una navaja para que le trasladasen de pabellón, aunque otra ocasión dijo que lo había hecho por una apuesta.

Para el periodista australiano Andrew Rule, uno de los coautores de la biografía de "Chopper", la principal característica de este personaje no fue el haber sido el más grande o fuerte, sino "el no haber tenido miedo a las consecuencias".

"Era un mago con las palabras y podía hacer rimas. Era una especie de rapero y un buen conversador", acotó Rule por la radio ABC.

Mark "Chopper" Read se inició en la delincuencia robando a los traficantes de drogas y después se dedicó a secuestrar y a asaltar criminales que tenían fuertes deudas.

Se consideraba a sí mismo un icono nacional, una especie de Ned Kelly o "Robin Hood" australiano porque sus víctimas eran otros criminales, según la agencia local AAP.

Se dice que "Chopper" era conocido por su violencia para obtener poder y dinero y también por cometer acciones sin mucho sentido, como disparar a un hombre en el pecho y luego llevarlo al hospital.

Read, quien admitió en una ocasión haber sentido placer con el olor de la piel humana quemada, fue puesto en libertad en 1998 y comenzó a escribir historias para niños sobre crímenes, además de pintar y actuar en campañas televisivas para condenar la violencia contra las mujeres.

También se convirtió en consultor de las autoridades de la ciudad de Melbourne en asuntos criminales, especialmente en lo referido a la guerra de pandillas.

Este egocéntrico e impredecible criminal australiano tuvo dos esposas, Mary-Ann y Margaret, con quienes tuvo un hijo con cada una de ellas: Charlie y Roy.