La presidenta argentina Cristina Fernández se aprestaba el martes a ser sometida a una operación en la Fundación Favaloro de Buenos Aires para extraerle un hematoma craneal.

La intervención quirúrgica consiste en la perforación de un orificio en el cráneo de la mandataria, de 60 años, con el fin de drenar la sangre acumulada que le presiona el cerebro a causa de un golpe que sufrió en la cabeza en agosto. Expertos dijeron que el procedimiento tiene un riesgo generalmente bajo.

Algunos medios de prensa — como el canal Todo Noticias, que citó fuentes cercanas al gobierno — dijeron que la operación, que estaba programada para las 8 horas (11 GMT), ya comenzó, aunque no ha habido hasta el momento una confirmación oficial y pública al respecto. The Associated Press intentó comunicarse con el portavoz presidencial, Alfredo Scocimarro, sin éxito, mientras que la gerente de Comunicación de la Fundación Favaloro, Alejandra Marino, no pudo confirmar que la intervención ha comenzado.

Seguidores de la presidenta, del ala izquierdista del peronismo, se congregaron en las cercanías del centro médico, uno de los de mayor prestigio de Argentina, para mostrarle su apoyo. Decenas de personas realizaron durante toda la noche una vigilia frente a la Fundación Favaloro. "Apoyo y acompañamiento" y "Fuerza Presidenta" eran algunos de los mensajes de los congregados.

La operación, que se estima que duraría una hora y media o dos, fue programada la víspera, luego de que los médicos de la Fundación Favaloro detectaran el domingo que Fernández sufría un hormigueo en el brazo izquierdo así como una transitoria y leve pérdida de la fuerza muscular en el mismo miembro.

El jefe de neurocirugía del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, Cristian Fuster, será el encargado de intervenir quirúrgicamente a la mandataria.

Fernández guarda reposo de un mes desde el sábado, cuando en dicho centro médico le diagnosticaron un hematoma subdural crónico, consistente en fluido atrapado entre el cráneo y el cerebro, producto de una contusión en la cabeza de la que el gobierno no suministró detalles. La mandataria había ingresado al lugar con una fuerte cefalea y una arritmia.

Medios de prensa señalaron que dos pisos enteros del centro médico han sido evacuados para que estén a disposición de la presidenta, quien permanecería varios días internada después de la intervención quirúrgica.

Todo el arco político argentino y mandatarios de la región latinoamericana desearon a la mandataria una pronta recuperación. Desde el lunes, a través de la red social Twitter, los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff; de Venezuela, Nicolás Maduro; y de Colombia, Juan Manuel Santos, se solidarizaron con su colega argentina.

Asimismo opositores cuestionaron la reserva con la que se ha manejado el gobierno a la hora de informar sobre el estado de la mandataria.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, comprometió, en nombre de los demás obispos, plegarias para una pronta recuperación de la presidenta.

Fernández, que está en el poder desde 2007, afronta este problema de salud cuando quedan tres semanas para las elecciones legislativas, en las que las encuestas prevén que el oficialismo sufra un duro revés.

El vicepresidente Amado Boudou asumió el lunes el poder ejecutivo en reemplazo de Fernández y hasta que la mandataria se recupere de la operación, que según especialistas puede ser entre los 20 y 90 días después de aquella. El funcionario es uno de los políticos argentinos con peor imagen en las encuestas debido a que es investigado por la justicia por supuestos enriquecimiento ilícito y mal desempeño de la función en el marco de un caso de corrupción.

La mandataria, que sufre de hipotensión crónica, fue operada en 2012 para extirparle la glándula tiroidea.