Lucian Freud nunca sintió Viena como su hogar y durante años rechazó exponer en la ciudad donde su famoso abuelo Sigmund desarrolló el psicoanálisis, y solo la posibilidad de colgar sus cuadros entre los grandes clásicos lo convenció para la muestra que abre mañana el Museo de Historia del Arte vienés.

"Demasiado contemporáneo para los museos históricos y demasiado histórico para los museos contemporáneos". Con esa premisa presentó hoy Jasper Sharp, comisario de la exposición, la selección de 43 piezas que recorren la vida artística de Freud en la primera exhibición en el país de su familia.

Sharp recordó que a Freud no le interesaron durante años las ofertas para exponer en Austria y que cuando en 2010, un año antes de su muerte a los 88 años, aceptó preparar esta muestra, fue sólo por hacerlo en un museo como el Bellas Artes de Viena.

La exposición, abierta hasta el 6 de enero próximo, permite comparar al pintor, nacido en Alemania y formado en el Reino Unido, con los grandes maestros que tanto admiró, como Tiziano, Caravaggio, Bruegel o Rubens.

Los mismos de los que su abuelo, Sigmund Freud, le regalaba láminas cuando lo visitaba en Berlín.

"Tiene todo lo que necesita para estar junto a Tiziano, a Bruegel, a Rubens. Tiene técnica, tiene teatralidad, tiene monumentalidad. Tiene todos los ingredientes", explicó a Efe Sharp.

"Se le toman las medidas junto a los grandes maestros. Y da la talla", asegura el comisario, un estrecho colaborador del pintor durante años.

Para Sharp, su obra es capaz de establecer un diálogo y tender puentes con los clásicos con los que comparte techo en esta muestra.

Sobre las reticencias del pintor a exponer en Austria, el comisario reconoció que Freud mantenía cierto resentimiento con un país que maltrató a la familia de su abuelo durante el nazismo.

Sigmund Freud (1956-1938) tuvo que exiliarse en Londres y sus hermanas fueron asesinadas en campos de exterminio nazis.

Además, Lucian Freud se sentía impactado por la evolución política de Austria, con el ascenso de la ultraderecha, iniciada a comienzos de los años 1990.

"Se habría conmocionado por las elecciones de hace unos días, con que un partido de extrema derecha tenga tantos votos", explicó Sharp respecto a los recientes comicios, en los que el ultranacionalista y xenófobo partido FPÖ logró el 20 por ciento de los votos.

El experto inglés recordó que el proyecto original de esta muestra surgió en el Museo del Prado, que buscó la colaboración del Museo de Historia del Arte de Viena.

Finalmente, la pinacoteca madrileña tuvo que abandonar la iniciativa por problemas de presupuesto.

"Fue una pena. Lucian de verdad quería ir allí. Pero sé que algún día una maravillosa exposición de Lucian irá al Prado. Tiene que ir. Él amaba ese museo", insistió Sharp.

La exposición se nutre de préstamos de grandes museos, como el Metropolitan de Nueva York, la Tate Gallery de Londres o el Thyssen-Bornemisza de Madrid.

La selección de obras permite viajar desde piezas tempranas como un autoretrato de 1946, donde el trazo aún es más fino y meticuloso, al estilo más suelto de los 1950 y 1960, con una pintura más espesa.

Gran peso tienen sus ya famosos desnudos, con personajes que yacen o aparecen sentados y son representados de una forma rotunda e intensa.

El recorrido llega hasta el mismo momento de su muerte, el 20 de julio de 2011, con la presencia de "Retrato del sabueso", una obra que fue encontrada aún inconclusa en su estudio londinense.

"Girl with a dog", que muestra a su primera esposa; "Pregnant girl", "Reflection of Two children", "Naked girl" o "Benefits Supervisors Sleeping" entre las piezas que sirven a Freud para cumplir su intención de mostrar a la gente no cómo parecen ser sino como son.