La FIFA se propone crear un sistema para medir el racismo y la discriminación en el deporte de cada país.

En una conferencia de las Naciones Unidas sobre el racismo en el fútbol, el delegado de la FIFA Tokyo Sexwale dijo el lunes que ese "barómetro" era clave en los esfuerzos del organismo rector del balompié para combatir la discriminación.

"El barómetro le va a decir a la sociedad que la conducta de la gente del deporte está perjudicando a su país", dijo Sexwale, miembro de una comisión de la FIFA contra el Racismo y la Discriminación. "No creo que nadie quiera quedar abajo en el barómetro".

El dirigente sudafricano informó que la FIFA organizará una cumbre sobre racismo el año que viene con la Fundación Nelson Mandela.

Sexwale, quien es hincha de Liverpool, mencionó el caso del uruguayo Luis Suárez, quien fue suspendido por ocho partidos en el 2011 por ofender a un rival de raza negra en la Liga Premier.

Describió a Suárez como "un muchacho que quiero mucho porque es del equipo que adoro" y dijo que le interesaba saber qué fue lo que lo llevó a decir las cosas racistas que dijo.

"¿En qué tipo de comunidad se crió?", preguntó. Agregó que con la ayuda del barómetro, las sociedades podrán decir "no quiero ser representado por una persona tan ofensiva".

La FIFA dará más detalles de su iniciativa en una conferencia a realizarse en Qatar del 9 al 11 de diciembre.

"Estamos tomando el toro por las astas... La FIFA ha tomado la iniciativa una vez más", sostuvo Sexwale, quien dijo que seguir de cerca los incidentes que involucran a jugadores y aficionados era "muy vital" para la FIFA.

El presidente de la FIFA Joseph Blatter creó en enero una comisión sobre racismo luego de un episodio en el que el equipo entero del Milan se retiró de la cancha durante un amistoso contra un club de la cuarta división italiana en solidaridad con su jugador Kevin-Prince Boateng, quien había sido blanco de insultos de tono racista.

El propio Milan no obstante, fue conminado por las autoridades italianas a jugar su próximo partido de la Serie A sin público en su estadio San Siro en castigo por los insultos que sus aficionados le gritaron a Juventus durante el fin de semana.