Minutos después de que la joven de 14 años Elizabeth Smart fuera secuestrada de su casa a altas horas de la noche, un coche patrulla pasó lentamente por la calle del vecindario donde vivía.

El individuo que se la había llevado la obligó cuchillo en mano a que se mantuviera en el suelo y le dijo en voz baja: "¡Si te mueves te mato!"

Fue una de las tantas veces fugaces que Smart vio cómo se desvanecía cualquier posible rescate durante los nueve meses que duró su horrible experiencia, según narra en su libro "My Story" (mi historia), de 308 páginas, que sacó a la venta el lunes la casa editorial St. Martin's Press.

Smart dijo que estaba tan aterrorizada del predicador callejero que la había secuestrado que cuando la rescató la policía en un suburbio de Salt Lake City en marzo de 2003, apenas atinó a identificarse con cierta renuencia.

Entre la desilusión de las oportunidades perdidas de que la salvaran, escribe Smart, fue tratada como objeto sexual por Brian David Mitchell y como esclava por la esposa de éste, Wanda Barzee. Durante días la mujer le negaba agua y comida.

Un fiscal federal había descrito lo sucedido a Smart como el secuestro del siglo. La menor, mormona apacible y devota que tocaba la armónica y amaba a los caballos, había desaparecido de su casa sin dejar rastro en el norte de Salt Lake City.

Smart, hoy de 25 años, vive casada en Park City, Utah, está por obtener una licenciatura en música en la Universidad Brigham Young y viaja por el país dando conferencias y haciendo activismo.

Creó la Fundación Elizabeth Smart para incrementar la conciencia sobre los delitos de que son víctimas los menores. Para ella, el libro fue otra forma de cerrar este capítulo de nueve meses de brutalidad en su vida.