El presidente ruso, Vladímir Putin, dio hoy el pistoletazo de salida al relevo de la antorcha de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, que viajará al espacio y se sumergirá en el lago más profundo del planeta (Baikal).

"La antorcha olímpica recorrerá 65.000 kilómetros. Buen viaje rumbo a los XXII Juegos Olímpicos de Invierno", proclamó Putin durante una espectacular ceremonia celebrada en la Plaza Roja de la capital rusa.

Putin recorrió andando el empedrado de la plaza secundado por una pléyade de voluntarios para recibir la llama olímpica, que llegó pocas horas antes procedente de Grecia, la cuna de las Olimpiadas, y encender un pequeño pebetero en un escenario.

Seguidamente, el jefe del Kremlin pronunció un discurso en el que resaltó el amor de los rusos por el deporte y con ayuda de los dos primeros relevistas encendió la antorcha que viajará por toda la geografía rusa.

"Hoy es un día de fiesta: la llama olímpica, símbolo de las principales competiciones deportivas del planeta, símbolo de la paz y la amistad, ha llegado a Rusia", dijo.

Éste será el relevo más largo de la historia de los Juegos Blancos, ya que recorrerá más de 65.000 kilómetros a manos de 14.000 relevistas a través de 130 ciudades de las 83 entidades federadas que componen este país euroasiático.

La travesía de la antorcha será un homenaje a Rusia, el país más grande del mundo, ya que visitará tanto lugares de la zona europea del país como de Siberia y del Lejano Oriente, desde la montaña más alta de Rusia (Elbrus, 5.642 metros) al fondo del lago Baikal, que tiene unos 1.700 metros de profundidad.

"Las Olimpiadas de Sochi eran un sueño común que se ha convertido en realidad", dijo Putin, quien adelantó que, además de deportistas y figuras públicas, profesores, médicos, estudiantes y miembros de la tercera edad harán de relevistas.

Los primeros relevistas fueron una pareja de patinadores -Lina Fiódorova (17 años) y Maxim Miroshkin (19)- que salieron trotando de la Plaza Roja con destino al interior del Kremlin, escena contemplada por el príncipe Alberto de Mónaco, representante del COI en el acto.

Como curiosidad, la llama se apagó en el Kremlin cuando la portaba el ex campeón mundial de natación con aletas Shavarsh Karapetián, aunque fue encendida de nuevo 20 segundos después por uno de los voluntarios que acompaña en todo momento a los relevistas.

"No abrieron bien la válvula de escape. Cosas que pasan. Aún tenemos 65.000 kilómetros por delante", explicó en Twitter Dmitri Chernishenko, presidente del comité organizador de los Juegos.

Los relevistas portarán la antorcha a pie la mayor parte del tiempo, pero habrá ocasiones en las que viajarán en coche, tren, avión y hasta en troika, el tradicional trineo ruso tirado por tres caballos.

El punto culminante del relevo será el próximo 9 de noviembre, cuando la antorcha olímpica salga por vez primera al espacio exterior de manos de dos cosmonautas rusos durante una caminata en la Estación Espacial Internacional.

"La antorcha, que saldrá al espacio exterior, es la misma que encenderá el pebetero con la llama olímpica de Sochi", destacó Chernishenko.

Finalmente, tras 123 días de recorrido, la antorcha encenderá el pebetero del estadio olímpico de Sochi el 7 de febrero de 2014, cuando tendrá lugar la ceremonia de inauguración de los XXII Juegos de Invierno.

Como es tradición, la llama de Sochi fue encendida en el templo de Hera de la ciudad griega de Olimpia el pasado 29 de septiembre, tras lo que recorrió durante una semana la geografía helena.

El viceprimer ministro ruso, Dmitri Kozak, recibió ayer, sábado, la llama olímpica protegida por una especie de lámpara de aceite en el Estadio Panathinaikós de Atenas y la trajo hoy en avión hasta la capital rusa.

Sochi, que toma el relevo de Vancouver, promete ser el principal acontecimiento deportivo de la historia de este país desde los Juegos Olímpicos de Verano de Moscú.

Ésta misma semana murió Serguéi Belov, leyenda del baloncesto soviético y europeo, y que fue el elegido para portar el último relevo de la antorcha y encender el pebetero del Estadio Olímpico de Luzhnikí en 1980.

Los Juegos de Sochi 2014 serán los más caros de la historia olímpica con una inversión de 50.000 millones de dólares (1.525 billones de rublos), cifra que es casi cinco veces mayor a la anunciada originalmente.

Ignacio Ortega