Las declaraciones del presidente peruano, Ollanta Humala, sobre la mala imagen que proyectan las situaciones judiciales que afrontan tres de sus antecesores, uno de ellos preso, han levantado una polvareda esta semana en Perú.

En una entrevista el pasado miércoles con Radio Programas del Perú, antes de viajar a Tailandia y a Indonesia para participar en la XXI Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), Humala expresó su preocupación porque los expresidentes "estén o presos o investigados por diversas razones".

"No es una buena imagen para el Perú esta situación", añadió Humala.

El presidente peruano se refirió así a Alberto Fujimori, preso por violaciones a los derechos humanos; a Alejandro Toledo, investigado en la Fiscalía por presunto enriquecimiento ilícito, y a Alan García, quien deberá comparecer ante una comisión de investigación del Congreso por supuestos delitos de corrupción durante su segundo mandato (2006-2011).

García había pedido una acción de amparo, pero ayer el Quinto Juzgado Constitucional de Lima la rechazó y la declaró impertinente.

A raíz de estas declaraciones de Humala, los partidos de García, Toledo (2001-2006) y Fujimori (1990-2000) cancelaron el jueves su participación en el diálogo que mantiene el Gobierno con las fuerzas opositoras con el objetivo de fijar consensos que permitan mantener el crecimiento económico de Perú.

Con el diálogo, que se inició a finales de agosto, el Gobierno de Humala también busca reducir la tensión política en momentos en que su popularidad acusa bajos niveles.

El primero en reaccionar fue el Partido Aprista Peruano (PAP), para quien las declaraciones de Humala sobre el caso de García interfieren con la Justicia.

El propio García salió a la palestra y señaló que Humala hace mal "en presionar a los jueces porque su deber es hacer cumplir sus mandatos" y le recomendó atender sus promesas electorales y los problemas de su gestión.

En una entrevista publicada hoy por el diario El Comercio, García calificó como "pillería política" que Humala haya dicho que da mala imagen al país y también menciona que su partido volverá al diálogo, y que su ausencia de esta semana se debió a que se consideró que se debía dar "una muestra de desagrado".

Desde la cárcel, también le respondió Alberto Fujimori, quien a través de su cuenta de Twitter señaló que "Perú tiene una excelente imagen gracias a que lo sacamos del apocalipsis de 1990".

Por su parte, el secretario general de Perú Posible, Luis Thais, expresó que su partido no iba asistir al diálogo "debido a las ofensivas declaraciones del presidente Humala" contra Alejandro Toledo.

El mandatario negó que Toledo sea su "aliado político" y dijo que su investigación por presunta comisión de enriquecimiento ilícito le preocupa en tanto afecta la imagen del país.

Desde el partido de Humala, Gana Perú, consideraron que hay un exceso de sensibilidad entre las fuerzas políticas aludidas, y el presidente del Consejo de Ministros, Juan Jiménez, hizo un llamamiento a las agrupaciones para que se sumen al diálogo.

De esta manera, el jueves se inició la segunda etapa del diálogo del Gobierno con las diversas fuerzas políticas, con la ausencia de los principales partidos de la oposición.

Para el analista político Fernando Rospigliosi, el diálogo es solo "una maniobra política destinada a detener su caída en las encuestas".

"No hay ningún interés real en escuchar a los opositores o llegar a algún tipo de acuerdo con ellos", enfatizó Rospigliosi.

En una columna publicada hoy en el diario La República, Rospigliosi consideró que "la oposición también sabe de eso y participa de la comedia con sus propios intereses y objetivos".

"En realidad es una farsa en la que finalmente todos buscan engañar al público, que probablemente no le prestará demasiada atención ni se dejará embaucar", precisó.