Un disparo soberbio de Phil Mickelson en el hoyo 18 permitió que los estadounidenses convirtieran un birdie por intermedio de Keegan Gradley y quedaran el domingo en el umbral de otra victoria resonante en la Copa Presidentes.

Louis Oosthuizen y Charl Schwartzel, la esperanza del equipo internacional, desperdiciaron una ventaja de 3 arriba faltando seis hoyos incurriendo en tres bogeys y un doble bogey.

Los estadounidenses, que estuvieron en desventaja al comienzo de la sesión, terminaron imponiéndose en los foursomes 3-1-1. Eso los dejó en ventaja de 14-8 sobre el equipo internacional antes de doce encuentros individuales.

"Todavía tienen mucho para dar pelea", afirmó el capitán internacional Nick Price. "Pero esto es bien complicado. Y espero que los dioses del golf nos acompañen esta tarde".

En los foursomes, Estados Unidos se impuso 3 ½-1 ½.

En los enfrentamientos individuales en Muirfield Village, Tiger Woods enfrentará a Richard Sterne.

Los estadounidenses no solamente han ganado las cuatro últimas veces, sino que las tres más recientes no han sido siquiera parejas. Esta no es la excepción. Los internacionales enfrentan por cuarta vez consecutiva una desventaja de por lo menos tres puntos.

Ernie Els y Brendon de Jonge vencieron 1 arriba a Woods y Matt Kuchar, propinando al dúo estadounidense su primera derrota de la semana. Los internacionales estaban 3 arriba faltando cinco hoyos y Els logró embocar un disparo para completar el hoyo en par y asegurarse la victoria.

El drama sobrevino en la reanudación del encuentro demorado por la lluvia.

Mickelson y Keegan Bradley estaban empatados con Graham DeLaet y Jason Day cuando regresaron al hoyo 14. El domingo por la mañana estaba más oscuro que cuando se suspendió el juego el sábado por la noche, pero Bradley embocó un putt difícil para ponerse 1 arriba. Después que Mickelson embocó birdie en el hoyo 15, DeLaet siguió su ejemplo metiendo un birdie de 20 pies.

Pero Bradley envió la pelota al agua en el 16 y el marcador volvió a quedar igualado.

Se decidió en el 18. Mickelson tenía un árbol que bloqueaba su visión. Pero desde 190 yardas lanzó la pelota a distancia para que quedara apenas a 10 pies del hoyo. Y a Bradley le tocó culminar la tarea.