Marina Silva, la candidata opositora que registra mejores cifras en las encuestas de cara a las elecciones del próximo año en Brasil, se unió el sábado al Partido Socialista Brasileño, tres días después de que el máximo tribunal electoral del país falló en contra de la creación del nuevo partido por el que planeaba presentarse como candidata.

El Tribunal Supremo Electoral falló el jueves que ella no había obtenido las firmas necesarias para registrar su nuevo partido Red de Sostenibilidad. Como resultado, la ex senadora y ministra de medio ambiente sólo podría ser candidata si se unía a algún otro partido político existente. Tenía hasta el final del sábado para tomar su decisión.

En rueda de prensa, indicó que no sería candidata presidencial, pues aseguró que el Partido Socialista "ya tiene uno", el gobernador del estado de Pernambuco Eduardo Campos. Ella se negó a decir si planeaba ser su compañera de fórmula.

Recientes encuestas de opinión indicaban que Silva, quien se desempeñó como ministra del medio ambiente bajo el gobierno del predecesor de la presidenta Dilma Rousseff, Luiz Inacio Lula da Silva, había salido fortalecida después de las protestas que sacudieron el país en junio y provocaron el desplome de la popularidad de varios políticos importantes.

Una encuesta realizada a principios de agosto por Datafolha, una de las principales encuestadoras y firmas de estadísticas, indicaba que el 26% de los votantes aptos la consideraban como su candidata favorita, mientras que Rousseff recibió un 35% de apoyo.

Datafolha consultó a 2.615 personas en el muestreo realizado del 7 al 9 de agosto. El margen de error fue de dos puntos porcentuales.

Silva obtuvo apoyo internacional por sus esfuerzos para tratar de preservar los bosques tropicales de la Amazonía de Brasil durante su ejercicio en el cargo de ministra del medio ambiente.

Se distanció del Partido de los Trabajadores de Rousseff en el 2009 por diferencias políticas y se unió al Partido Verde. Se postuló a la presidencia en el 2010 y consiguió sorprendentemente 20 millones de votos en la primera vuelta de las elecciones generales, pero no fueron suficientes para avanzar a la segunda ronda.