Raquel Godos

Los más de 300 documentos desclasificados recientemente por la CIA sobre la guerra de Bosnia muestran el papel clave de la inteligencia estadounidense durante el conflicto y las dificultades con las que se topó el entonces presidente Bill Clinton para recabar apoyos internacionales.

Los más de 2.000 folios abarcan desde la creación del grupo de trabajo para los Balcanes (BTF) de la propia Agencia Central de Inteligencia (CIA), pasando por los encuentros de los principales asesores de seguridad con el presidente hasta la carta dirigida a Clinton por parte de Radovan Karadzic aceptando los Acuerdos de Paz de Dayton.

El presidente demócrata trabajó duramente recabando apoyos para ejecutar ataques aéreos que pusieran fin a las matanzas étnicas de la región en los noventa, una decisión que tampoco contaba con un apoyo pleno de los ciudadanos estadounidenses.

Con motivo de la desclasificación de los documentos, el expresidente y Madelaine Albright, entonces embajadora ante la ONU, participaron esta semana en un simposio sobre el conflicto bosnio en las instalaciones de la Biblioteca Clinton en Little Rock (Arkansas), donde el presidente aplaudió la decisión de hacer públicos los datos de inteligencia.

El expresidente recordó en la reunión que no contaba con un apoyo clamoroso de la población, pero insistió en que las decisiones de este tipo sobre política exterior no deben ser ejecutadas tomando en cuenta las encuestas.

Clinton tampoco contaba con el apoyo de Naciones Unidas, ya que Rusia se había alineado con Yugoslavia imponiendo su veto ante el Consejo de Seguridad, sin embargo se granjeó el apoyo de la OTAN para dirigir los bombardeos sobre Bosnia en 1994 y 1995.

Los archivos de inteligencia muestran cómo el despliegue de informadores estadounidenses por Europa había previsto la explosión de un conflicto en los Balcanes tras la caída del muro de Berlín en 1989, pero también las dudas de la Administración Clinton sobre cómo abordar una intervención militar y sus consecuencias.

En febrero de 1993 el Consejo de Seguridad Nacional elaboró los primeros borradores sobre las opciones diplomáticas estadounidenses en el caso yugoslavo, y los documentos ahora revelados expresan la frustración por el "aislamiento" del país entre sus aliados respecto al levantamiento del embargo de las armas procedentes de Irán para que llegasen a los musulmanes.

Ante la indecisión, Albright planteó en aquella reunión si sería más problemático hacer caso omiso a lo que estaba ocurriendo en Yugoslavia o, por el contrario, tomar el liderazgo.

El entonces Jefe del Estado Mayor Conjunto, Colin Powell, preguntó a Albright qué estaba sugiriendo.

"Acción de la OTAN", respondió ella.

La guerra de Bosnia, que comenzó en 1992 tras la desintegración de la antigua Yugoslavia y se prolongó durante tres años, causó unos 100.000 muertos y más de dos millones de desplazados, según datos de la ONU.

Estos documentos, que ahora dan más luz a lo que se tejió a un lado y a otro del Atlántico, son la colección de datos desclasificados más jóvenes del Programa de Revisión Histórica de la CIA, dedicado a identificar este tipo de informaciones cuya publicación se considera de valor histórico. EFE