Activistas a favor de los derechos de los inmigrantes marcharán el sábado en varios puntos de Estados Unidos para exigir una pronta aprobación de una reforma migratoria, recordándole a los congresistas de que a pesar de los debates sobre el sistema de salud y la deuda, los inmigrantes siguen pidiendo una solución.

El "Día Nacional de la Dignidad y el Respeto" será el comienzo "de una escalada para tratar de que la reforma migratoria cumpla su objetivo este año", dicen los activistas. Las actividades del fin de semana serán el preludio a una marcha y un concierto gratis que se realizará el martes en el complejo de monumentos de Washington conocido como el National Mall.

Sin embargo, las probabilidades de que la reforma migratoria atraiga la atención del Congreso en el corto plazo son sumamente escasas. Si los republicanos estarían dispuestos a ceder en algo con los demócratas, sería en el tema del presupuesto, no inmigración.

Aun así, Felipe Sousa-Rodríguez, un activista en Tampa, Florida, dice que las marchas del sábado servirán también para enviar un mensaje claro de aliento para la población en general, y para los inmigrantes mismos.

"Se trata de encontrarnos en nuestras comunidades, que son más que un simple número, más que 11 millones de indocumentados", expresó. "Se trata de mostrarle a los inmigrantes que hay otros inmigrantes y que todos somos miembros activos de nuestra democracia. Mucha gente se siente aislada y cuando ven todos estos manifestantes, eso les da esperanza y el impulso para incorporarse".

Sousa-Rodríguez sabe lo que es sentirse aislado. Pensaba que su situación era excepcional hasta que vio, en el 2006, las multitudinarias marchas a favor de los inmigrantes y se dio cuenta de que miles de otros jóvenes estaban como él, en el país ilegalmente.

Sousa-Rodríguez, quien trabaja para el grupo activista a favor de los gays GetEQUAL, dijo que la movilización del sábado será también para demostrar el apoyo que el movimiento proinmigrante ha recibido de líderes religiosos, organizaciones sindicales, grupos de derechos civiles y de la comunidad homosexual.

La Alliance for Citizenship ("Alianza para la Nacionalidad"), una amplia coalición que incluye a la federación de sindicatos AFL-CIO, a la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles (ACLU), la YWCA y el grupo anti-racismo Southern Poverty Law Center, son los que están impulsando el movimiento.

En Washington, a pesar del cierre parcial del gobierno, los demócratas en la Cámara de Representantes presentaron una propuesta de ley migratoria el miércoles que incluía la posibilidad de legalizar el status de las 11 millones de personas que se encuentran en el país sin papeles y medidas para reforzar la vigilancia fronteriza. Pero el tema migratorio ha estado al fondo de la lista de prioridades del Congreso aun antes del estancamiento sobre el presupuesto. Muchos republicanos son renuentes a lidiar con el espinoso tema de darle status legal a quienes están en el país ilegalmente.

Las marchas más voluminosas el sábado probablemente serán en los lugares esperados como California, Chicago, Arizona y Nueva York. En Los Angeles, los activistas vaticinan que unas 20.000 personas marcharán por la Pasarela de la Fama de Hollywood. En Nueva York, cruzarán el puente de Brooklyn. Pero habrá más de 100 eventos en ciudades y pueblos con comunidades de inmigrantes mucho más pequeñas.

En Boise, el activista Fernando Mejía está organizando a los campesinos pero para el domingo, debido a que es la época de cosechar papas y cebollas y deben trabajar el sábado.

En Lakeland, Florida, en el punto medio entre Tampa y Orlando, los inmigrantes y sus partidarios realizarán una vigilia nocturna desde las 8 de la noche hasta las 10 de la mañana en las orillas del lago.

Tom Shields, profesor de la Universidad de Massachusetts en Lowell, dice que organizar eventos en poblados pequeños en todo el país envía el mensaje de que la inmigración no es sólo un problema de las grandes ciudades.

"No es un problema que atañe solamente a California o Texas, hay otros estados que están teniendo la misma experiencia... es una población que vive al lado".

Shields comparó el impacto potencial de esas marchas al que tuvieron las marchas de marzo del 2010 en Washington, donde miles de jóvenes se congregaron mientras el Congreso debatía la histórica reforma al sistema de salud.

"Ese mismo día había 100 manifestantes que protestaban contra la reforma de salud frente al Capitolio y por supuesto, al día siguiente los titulares de la prensa eran sobre la ley de salud, pero para los jóvenes que estaban allí, fue un momento inolvidable. Nunca habían visto tanta gente reunida antes, sentían que sus luchas personales estaban vinculadas a las luchas de un colectivo", expresó Shields.

Como resultado, el movimiento ganó más voluntarios, más titulares de prensa y más financiamiento.

Ello no quiere decir que las movilizaciones de este fin de semana no tengan objetivos específicos.

En Arizona, los activistas están expresando su oposición a la gobernadora Jan Brewer, quien recientemente emitió órdenes ejecutivas para prohibir que los inmigrantes que han recibido permiso temporal para quedarse en el país obtengan licencias de manejar.

En Illinois, los activistas marcharán 48 kilómetros (30 millas) a la ciudad de Taylorville para estar en el festival anual del chili y obtener la atención del congresista republicano Rodney Davis, quien inicialmente se manifestó a favor de una reforma integral de las leyes de inmigración a fin de ofrecer una ruta hacia la ciudadanía.

En Arkansas, los activistas piensan protestarán contra el representante Steve Womack, un republicano conservador que se opone a ofrecer una vía de nacionalidad para quienes se encuentran en el país ilegalmente y a sus hijos aunque sean nacidos en Estados Unidos. La marcha está programada para su pueblo natal, Rogers, de donde él fue antes alcalde. La coordinadora Mireya Reith, quien es también miembro de la junta educativa del estado, señala que Arkansas es uno de los cinco estados donde la población inmigrantes está creciendo a un nivel más acelerado, pero que muchos inmigrantes que pueden obtener la ciudadanía no lo hacen, o si lo hacen, no desean votar.

Reith declaró que su organización ha estado trabajando para que duplicar el voto latino y asiático en el estado, y considera que el sábado será una gran oportunidad, especialmente tomando en cuenta que se avecinan las elecciones del 2014.

Aun si el Congreso no está dispuesto a actuar, ella ya ha visto que el cambio se ha dado en Rogers, y prueba de ello, dice, es que "en los días en que Wolmak era alcalde, esto jamás hubiera sucedido".