Concha Barrigós.

El acontecimiento operístico será el día 8 en el Real: 21 años después de su estreno, "La conquista de México", la visión de Wolfgang Rihm de un episodio comparable a "la llegada a la Luna", se verá en versión escénica en un país hispano.

Será una especie de "Avatar", puro sonido "3D", para almas al desnudo, las de Montezuma y Cortés, que se aman y se odian al colisionar.

"La conquista de México" es uno de los grandes proyectos de Gerard Mortier, que hoy se presentó públicamente con un nuevo "sombrero", el de consejero artístico del teatro, en el que iba a ser, si un cáncer de páncreas y una "sucesión de desencuentros" con los responsables máximos del coliseo, no se hubieran cruzado en el camino, su intendente hasta 2016.

El belga, que se ocupará de los títulos de la presente temporada de acuerdo con el nuevo director artístico del teatro, Joan Matabosch, ha explicado que la obra del "prolífico" Rihm (Karlsruhe, Alemania, 1952), retrata "uno de los grandes momentos de la historia humana" y que era "muy importante" hacer un proyecto así ahora.

La conquista de México es, afirmó, un hecho "mundial, no español".

"España era entonces el más grande imperio en Europa. Es un gran momento, como la conquista de la Luna, algo que cambió el mapa del mundo".

Rihm, que con un "universo musical" de 400 obras ya está "muy cerca" de Mozart -600-, es uno de los grandes compositores alemanes, "sino el más", de la actualidad y ello con solo 61 años, aunque, ha explicado, "también está enfermo, con un gran problema de diabetes" y no podrá asistir al estreno en España de su obra, que desde 1992 ha tenido tres versiones.

Para el compositor, indicó Mortier, "la literatura" es "muy importante" en su obra y su inspiración proviene tanto de Nietzche como de "poetas un poco locos", como Antonin Artaud y Octavio Paz, los autores en los que Rihm se ha basado para escribir también el libreto, "muy abierto y poco dogmático", como él mismo.

"La conquista de México" se sale de las situaciones dramáticas, es "una catedral musical" para la que Rihm, al contrario de lo que se suele hacer, buscó luego los textos. Los de Artaud, que vivió largas temporadas en el país azteca, pertenecen a su teatro "de la crueldad", de la violencia, "pero no hay solo sangre en escena", advirtió.

Esta obra "hace oír lo inaudito y percibir lo imperceptible", parafraseando a Octavio Paz, y "nadie" como el argentino Alejo Pérez para dirigirla en el foso y el libanés Pierre Audi, "absoluto especialista en Rihm", para ocuparse de la dirección escénica.

"Espero que el público descubra un momento enorme de nuestra historia, ese en el que los españoles ven tierra después de semanas -de singladura- y se encuentran con la decadencia de una cultura que hace 60 sacrificios humanos cada día y los aztecas con unos seres que aparecen a caballo y con armaduras", relató.

Es, sostiene, una obra contemporánea "pero en la gran tradición de la ópera", "una hora y cincuenta muy intensas" y "con un fantástico final, con uno de los grandes duetos de la historia, como el de Poppea y Neron, de Monteverdi".

Se trata de "un ritual", no es realista, por eso Mortier pidió al escenógrafo, el alemán Alexander Polzin, que hiciera "más que un decorado, una instalación", una gran pintura que domina la escena y en la que los movimientos son "coreográficos".

Va a ser, anuncia, "una experiencia musical dramática", con 26 altavoces repartidos por la sala -los músicos ocuparán también los palcos de platea-, algo muy parecido, según Alejo Pérez, a "Avatar", con "sonido en 3D", que inserta al público, que sentirá por ello "un impacto neurológico feroz", en un escenario "más amplio que el que se ve".

Pérez destacó el trabajo "colosal" de la orquesta y del coro, asumiendo las "entradas brutales" los "cortes abruptos" de la partitura, "absolutamente genial", según ha apostillado el director artístico.

Audi subrayó que es "un desafío" ponerla en escena porque no es un relato convencional, y su empeño es ayudar al público a seguirla, navegando por los diferentes niveles de esta historia de culturas "canibalizándose", "emocionante y aterrorizante" a la vez en la que los personajes son "almas, sin piel, completamente desnudas".

"Espero que el público se abra a la música. Si se cierra no le gustará, pero si se abre le fascinará", prometió Mortier. EFE

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