Una turba de budistas armados con sables y cuchillos lanzó varios ataques contra la aldea de Thabyuchaing, habitada por musulmanes, e incendió sus viviendas. Cuando Zaw Lay Khar vio que unos 40 atacantes se acercaban a su casa, huyó con su hija, pero tuvo que abandonar a su madre de 94 años.

"Quemaron la casa. No pudimos hacer nada. No tuvimos tiempo de ayudarla", relató la mujer el jueves cerca de los escombros quemados de su vivienda, en el estado de Rakhine, en el oeste de Mianmar. El ataque había ocurrido dos días antes pero el humo aún cubría los escombros chamuscados de los edificios.

Rakhine ha sido el escenario de gran parte de la violencia sectaria que ha dejado cientos de muertos desde junio del 2012.

Cinco personas murieron, todas musulmanas y por lo menos un centenar de viviendas fueron reducidas a cenizas en tres aldeas después que la violencia comenzó el domingo en el pueblo de Thandwe en el estado de Rakhine, informó el sargento de policía Aung Naing Win. Indicó que por lo menos una persona estaba desaparecida.

Entre las víctimas figura Aye Kyi, la anciana madre de Zaw Lay Khar, una mujer de 62 años de ojos hundidos. Cuando regresó a su vivienda destruida por la turba encontró el cadáver su anciana madre Aye Kyi con seis cortes en el abdomen, el cuello y la cabeza.

En el pueblo vecino de Pauktaw, los periodistas de Associated Press vieron a varias mujeres que lloraban junto a los escombros humeantes de 40 casas incendiadas.

El cruento episodio se produjo pese a que el presidente Thein Sein llegó a la región en una visita que concluye el jueves. La violencia ha captado nueva atención por la incapacidad del gobierno para detener los desórdenes, que han provocado que más de 140.000 personas, en su mayoría musulmanas, hayan sido desplazadas, en este país de mayoría budista.

Thein Sein ha sido elogiado por la apertura política sin precedentes en la nación del sudeste de Asia desde que las fuerzas armadas dejaron el poder hace dos años a un gobierno nominalmente civil dirigido por militares retirados.

Empero los grupos de derechos humanos también acusan a su gobierno de tolerar e incluso de ser cómplice de lo que han calificado de limpieza étnica contra los musulmanes en Mianmar, otrora conocida como Birmania.

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La periodista de Associated Press, Aye Aye Win, contribuyó a este despacho desde Yangón, Mianmar.