Aterrorizadas familias musulmanas se ocultaron el miércoles en bosques del oeste de Mianmar, un día después de huir de una nueva ola de violencia sectaria mortal que brotó a pesar de la gira del presidente por la dividida región.

Durante la violencia registrada el martes cerca del poblado costero de Thandwe, multitudes budistas mataron a una mujer de 94 años y otros cuatro musulmanes, y quemaron decenas de viviendas.

La violencia subrayó el persistente fracaso del gobierno para impedir la propagación de un enfrentamiento sectario que detonó primero el año pasado, costando a cientos de personas su vida y a muchos miles su casa.

Algunos grupos defensores de los derechos humanos acusaron al gobierno de tolerar, o incluso favorecer, lo que describen como limpieza étnica dirigida contra la minoría musulmana rohingya en Mianmar.

Señalaron que el presidente Thein Sein, quien visitó la región por primera vez desde que estallaron los enfrentamientos allí el año pasado, ha hecho poco para eliminar la intolerancia religiosa y no ha dado fin a una división que ha dejado marginados y segregados a cientos de miles de musulmanes, muchos de ellos confinados por fuerzas de seguridad en campamentos inadecuadamente equipados para quienes huyeron de sus viviendas.

Thein Sein llegó a Thandwe el miércoles, el segundo día de su visita al estado de Rakjine, y planeaba reunirse con líderes religiosos de ambas comunidades.

Críticos dicen que sus fuerzas de seguridad no han hecho suficiente para contener la violencia, que su gobierno no ha tomado medidas severas contra los monjes radicales que han inculcado odio y temor hacia la minoría musulmana de la nación, argumentando que representan una amenaza a la cultura y tradiciones budistas.

En un mensaje a líderes religiosos publicado el miércoles en el diario gubernamental de Mianmar, Thein Sein dijo que la turbulencia sectaria amenaza el proceso de reforma del gobierno "y mancha internacionalmente la imagen nacional".

La televisión estatal transmitió el miércoles por la noche un comunicado del presidente expresando tristeza por la violencia y diciendo que el gobierno iría en pos de la justicia.