Mateo Sancho Cardiel

Nueva York, 2 oct (EFEUSA).- Morbo, glamour y excelencia artística forman una combinación infalible y así ha sido el preestreno hoy en Broadway de "Betrayal", el nuevo montaje de la obra de Harold Pinter sobre la infidelidad dirigido por Mike Nichols y con la cotizada pareja formada por Rachel Weisz y Daniel Craig sobre las tablas.

Como si fuera una de esas representaciones shakespearianas con las que Vivien Leigh y Laurence Olivier hacían las delicias del West End, pero con el morbo de aquella gira que Elizabeth Taylor y Richard Burton emprendieron bajo el título "Vidas privadas" cuando su segundo matrimonio naufragaba, la pareja formada en la vida real por Weisz y Craig ha llegado a Broadway sin poder evitar ser uno de los platos fuertes de la temporada. 

Esta noche, en el teatro Ether Barrymore han preestrenado esta "traición", "Betrayal" que, además, está dirigida por Mike Nichols, curtido en los arpegios emocionales que suenan en una relación de pareja que se hace llamar estable y ganador de nueve premios Tony, el último de ellos por "Muerte de un viajante", así como un premio Óscar por "El graduado".

Para Weisz, esta obra supone su debut en Broadway, mientras que Craig vuelve tras protagonizar junto con Hugh Jackman "A Steady Rain" en 2009. El factor que desestabiliza tan estelar matrimonio es Rafe Spall, encarnando al amante de la primera y mejor amigo del segundo. 

En su clasicismo, en su puesta en escena sobria y elegante y en su ágil consecución de nueve escenas en cronología inversa, "Betrayal" deslumbró esta noche por su solidez y su sutileza.

Nichols, que en cine había debutado, precisamente, con Burton y Taylor en la adaptación de la explosiva obra de Edgar Albee "¿Quién teme a Virgina Woolf'", cauteriza ahora en nombre de la fina ironía de Pinter los conflictos de la infidelidad, ese término que, finalmente, solo corresponde juzgar a los dos miembros de la pareja.

Experto, entre otras cosas, en las relaciones de poder, el premio Nobel de Literatura en 2005 escapó a la moral en 1978 al escribir "Betrayal" en ese lapsus entre la caducidad del amor libre y la aparición del sida.

Utiliz? el sexo como la batalla feroz entre el orgullo viril y la coquetería femenina y, como consecuencia, exploró el adulterio como una puesta a punto de la autoestima de manera bidireccional.

En pleno siglo XXI, con el cinismo instalado en la dinámica social, Mike Nichols dirige a los actores extrayendo de ellos, precisamente, ese sentido de la vida como teatro, de la infidelidad no tanto como engaño sino como verdad de la polivalencia del hombre y la mujer contemporáneos. 

Rachel Weisz, ganadora del Óscar por su papel de activista en "El jardinero fiel", comienza la función dubitativa con el escenario, pero acaba dibujando a una Emma mentirosa implacable, de una feminidad frágil pero caprichosa. Y, por supuesto, hermosísima.

Craig, en un verdadero "tour de force" respecto a su heterodoxo James Bond, encarna a un Robert de masculinidad agresiva pero noble en una interpretación sobresaliente y llena de matices. Debatiéndose entre la humillación o la victoria moral que otorga el perdón.

Y Rafe Dall, el menos popular de los tres, no se amilana y ofrece un retrato brillante y sonriente de la bajeza, culminación de ese mal que sufren todos los lados del triángulo: una vanidad tal que se olvida de que uno puede ser traidor y traicionado al mismo tiempo y por distintas vías.

Apoyando al cartel más visible, Ann Roth en el vestuario, el diseño de iluminación de Brian MacDevitt y la puesta en escena de Ian MacNeil redondean la sensación de lujo nada pomposo que respira esta producción, que seguirá sus funciones de calentamiento hasta el estreno oficial el 27 de octubre, tras el que permanecerá 14 semanas en cartel.

"Betrayal" fue representada por primera vez en Broadway con Roy Schedier, Blythe Danner y Raul Juliá y repuesta en el año 2000 con Liev Schreiber, John Slattery Juliette Binoche. 

Ahora vuelve con su sabor original, el de la elegancia británica, y sonando a, al menos, unas cuantas nominaciones para los premios Tony. EFE