Para el alcalde Eduardo Paes, no es suficiente que Río de Janeiro sea anfitriona de los Juegos Olímpicos y la Copa Mundial. Paes está resuelto a convertir a Río también en la ciudad de Woody Allen, y ha hecho hasta lo imposible por convencer al director de que ruede aquí una película: se ha reunido con la hermana de Allen, le enviado cartas manuscritas al director y hasta le ha prometido cubrir el 100% de los costos de producción.

Allen no ha aceptado aún la oferta, pero el alcalde continúa tratando de persuadirlo. Conseguir a un cineasta de su talla ayudaría a cimentar su visión de la ciudad: convertir a Río en una meca del cine, el equivalente de Los Ángeles en Sudamérica.

Si bien Hollywood no tiene que cuidarse aún las espaldas, no hay duda de que la industria del cine brasileño está floreciendo, como muestra el festival de cine de Río que transcurre actualmente, hasta el 10 de octubre.

El país está en camino a hacer 100 largometrajes este año, en comparación con los 30 de 2003, y cada vez es más buscado por producciones extranjeras que aprovechan los generosos subsidios e iniciativas del gobierno. Nuevos estudios se están construyendo, y los cines se reproducen por todo Brasil para seguir el ritmo de un creciente número de cinéfilos, muchos de ellos nuevos miembros de la clase media que salieron de la pobreza gracias a una década de crecimiento económico.

"El gran cambio es que ahora mucha más gente tiene dinero disponible", dijo Adrien Muselet, director de operaciones de RioFilme, la compañía cinematográfica financiada por el gobierno municipal. "Una vez que uno ha cubierto sus necesidades básicas, que se ha comprado un refrigerador y una lavadora, ¿qué quiere hacer? Divertirse. Y para mucha gente, eso significa ir al cine".

Los nuevos espectadores han ayudado a impulsar los ingresos de la taquilla brasileña de 327 millones de dólares en 2008 a 737 millones el año pasado, según la publicación comercial Filme B. Eso coloca a Brasil entre los 10 países del mundo que más consumen películas, dijo Muselet, y la industria lo está notando.

Con una población de 204 millones de habitantes, el gigante de Suramérica es cada vez más considerado en los cálculos estratégicos de los estudios de Estados Unidos.

"Cuando una gran producción estadounidense rueda en Brasil, así sean sólo un par de escenas, eso crea una explosión en la taquilla de aquí", dijo Muselet, apuntando que "Breaking Dawn" ("Amanecer"), parte de la saga de vampiros "Twilight" ("Crepúsculo"), se filmó parcialmente en Río y la ciudad costera colonial de Paraty. Los brasileños acudieron en masa a ver la película, y el país terminó siendo el segundo mayor mercado para el filme.

Otras grandes producciones de Hollywood como "Fast Five" ("Rápidos y furiosos 5in control") de la serie "Fast and Furious" ("Rápido y furioso"), así como la cinta de Sylvester Stallone "The Expendables" ("Los indestructibles"), también rodaron escenas en Brasil en años recientes. La cinta "Trash", del director de "Billy Elliot" Stephen Daldry, actualmente se filma en el país.

Las autoridades de Río también esperan que las películas hechas aquí ayuden a lustrar la imagen de una ciudad más conocida por la pobreza y la violencia relacionada con drogas, particularmente mientras Río se prepara para albergar la próxima Copa Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos de 2016.

En un intento por atraer más producciones extranjeras, el gobierno estatal de Rio creó una agencia para guiar a los equipos de producción por la bizantina burocracia de Brasil, ayudándolos a obtener el alocado número de permisos necesarios para filmar. La Comisión de Cine de Río también espera ayudar a más producciones extranjeras a encontrar inversionistas brasileños, permitiéndoles calificar para subsidios e incentivos del gobierno que representa la mejor parte de prácticamente todos los presupuestos de una película aquí.

El productor Aaron Berger, un estadounidense que trabaja tanto en Río como en Los Ángeles, dijo que los subsidios le ayudaron a realizar su serie "Gaby Estrela", que está a punto de estrenarse en el canal de cable para niños Gloob, de Globo TV. "Fue un tremendo impulso para nosotros", dijo.

Durante la última década, el gobierno federal ha destinado más de 450 millones de dólares a películas, y muchos gobiernos estatales y municipales también invierten en filmes a nivel local, asumiendo que reúnen los requisitos que por lo general incluyen contratar a un mínimo de empleados locales. Y puesto que las leyes brasileñas permiten a las empresas solicitar exenciones impositivas para proyectos culturales, compañías como la gigante petrolera Petrobras y la proveedora de telefonía celular Claro a menudo cubren películas.

Las películas brasileñas han hecho avances internacionales en los últimos cinco años, en particular las cintas "Tropa de Elite" sobre la violencia de las pandillas y la corrupción política en Río. Otras cintas de producción doméstica incluyen comedias inteligentes y películas de bajo presupuesto dirigidas al circuito de filmes de autor.

La industria también recibió un impulso de una ley de 2011 que exige que todos los canales de televisión por cable transmitan al menos tres horas y media de producción local independiente cada semana en horario estelar.

"De repente hay una gran demanda por este tipo de contenido", dijo Steve Solot, presidente del Centro de Entretenimiento Latinoamericano, una consultora audiovisual con sede en Río. "Es un fantástico mercado nuevo".

El súbito crecimiento de la industria ha causado una escasez de técnicos calificados, como electricistas, camarógrafos y sonidistas, y RioFilme está tratando de cubrir la brecha por medio de cursos de capacitación.

"No habría tal escasez de no haber una gran demanda", dijo el presidente de la agencia, Sergio Sa Leitao. "De un modo extraño, es algo muy bueno".