El mensaje de Mariano Rivera fue un poco diferente para la última ceremonia previa a un partido en una temporada llena de homenajes de equipos rivales al estelar taponero de los Yanquis por su retiro del béisbol.

El panameño se disculpó el domingo ante los fanáticos y los Astros de Houston por no participar en los tres últimos partidos de su carrera. Y el lanzador de 43 años fue honesto sobre las razones.

El líder histórico de salvamentos en las mayores quería despedirse con el emotivo adiós en el Yankee Stadium el jueves por la noche, cuando sus compañeros Derek Jeter y Andy Pettitte visitaron el montículo para sacarle del partido.

Roger Clemens, que jugó junto con Rivera en Nueva York, pero creció en el área de Houston y también lanzó para los Astros, estaba entre los invitados cuando Rivera recibió un cuadro que conmemora su carrera.