La tarde del 20 de septiembre, trece jugadores de una liga infantil de Tijuana hicieron una práctica de bateo y tiraron bolas en el campo del Petco Park, el estadio de los Padres de San Diego de Grandes Ligas.

Los Padres, que esa noche jugaron contra los Dodgers de Los Ángeles, invitaron a los pequeñines fronterizos como un homenaje por el tercer lugar que obtuvieron en agosto en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas (categoría 13 años) en Williamsport, Pensilvania.

De paso, la directiva de los Padres reconoció el buen nivel que tiene el béisbol amateur de Tijuana, ciudad fronteriza con San Diego y un semillero mexicano de jugadores de béisbol.

"Fue como un sueño, muy emocionante, como si tuviera la conciencia de que algún día pudiera llegar a jugar en ese estadio", recordó Axel Mandujano, de 13 años, parado en el terreno de la unidad deportiva de la Liga de Béisbol Infantil y Juvenil Municipal de Tijuana, donde juega todos los fines de semana.

Un día después de su experiencia en el Petco Park, Mandujano dijo a The Associated Press que ha jugado desde que tenía 4 años en esos campos, bordeados por árboles de eucalipto y donde los aviones sobrevuelan a corta distancia para aterrizar en el aledaño Aeropuerto Internacional de Tijuana.

En las condiciones modestas de esos campos y en una ciudad rodeada por la violencia del narcotráfico, han florecido figuras como Esteban Loaiza, Andrés Berumen, José Silva y Benjamín Gil, entre diez peloteros tijuanenses que hasta el momento han jugado en equipos de Grandes Ligas.

El último astro tijuanense es el primera base de los Dodgers, Adrián González, considerado por la revista Forbes como el deportista mexicano mejor pagado en la actualidad.

"La clave para que en los últimos años estén surgiendo buenos peloteros de aquí es que se trabaja demasiado con los niños para que tengan un buen nivel, porque aquí en la unidad tenemos las siete categorías (desde los 3 hasta los 16 años) donde un jugador se puede formar completamente; poco a poco van evolucionando y asimilando bien este deporte", comentó Oscar Robles Aranguré, de 69 años, presidente del cuerpo de umpires de la Liga Municipal de Tijuana y padre del pelotero Oscar Robles, quien jugó en Grandes Ligas y actualmente milita con las Águilas de Mexicali.

El veterano periodista Dante Lazcano, autor de un estudio académico sobre la popularidad del béisbol en Tijuana, señaló que los buenos resultados que ha obtenido esta ciudad en la pelota amateur se deben, en gran medida, a la afición que generaron en la frontera los equipos de Grandes Ligas del sur de California.

Humberto Tovalín, presidente de la Liga de Béisbol Infantil y Juvenil Municipal de Tijuana, indicó que esta temporada la agrupación tiene a 1.250 niños y adolescentes jugando en 96 equipos cada semana en los 14 campos que integran la unidad deportiva. Además, en la ciudad hay otros 500 jugadores en las ligas infantiles amateurs de La Mesa, Guaycura y Playas de Tijuana.

Son ligas independientes que esporádicamente han recibido apoyos del gobierno, dijo Tovalín, pero destacó que son autosuficientes, pues ellos pagan el mantenimiento de los campos con la venta de comida y el cobro de los estacionamientos público.

"Hay mucha competitividad en la liga y eso permite que tanto los padres de familia como sus hijos, los jugadores, se presionen para jugar mejor. Esa competitividad está a la vista de todos y contribuye a que no haya malas interpretaciones", explicó Tovalín, quien trabaja en la industria de la construcción en el condado de San Diego y desde hace 17 años acude a los campos para acompañar a sus cuatro hijos a sus juegos o bien para hacer labores de oficina en la liga.

Según Tovalín, el buen nivel de la Liga de Beisbol Municipal de Tijuana también se debe a su cercanía con Estados Unidos, pues los padres de familia pueden acceder al equipo necesario (guantes, bates, rodilleras, caretas y uniformes) a mejores precios.

También ha influido, agregó, la buena afición al béisbol que hay en la región producto de la cercanía con equipos de Grandes Ligas de California y Arizona, y el hecho de que beisbolistas de esta región hayan llegado a las mayores.

"El sueño de convertirse en un pelotero de Grandes Ligas no se ve lejano porque ya muchos han llegado. Los niños se la creen de verdad", dijo Tovalín en un recorrido por la unidad deportiva donde los campos tienen nombres de jugadores fronterizos destacados y donde hay pinturas y fotografías de beisbolistas tijuanenses.

"Muchos papás estamos al cien con nuestros hijos. Nos apuramos para hacer nuestros quehaceres diarios y las tareas de los niños para traerlos dos veces por semana a entrenar y sábados o domingos a jugar dos juegos. Aquí estamos la mayoría (de las madres) porque nuestros maridos jugaron desde chicos o son muy aficionados y tenemos la esperanza de que nuestros hijos lleguen lejos", señaló Paola Tejada, de 32 años, madre de Daniel Llamas, de 7, quien juega para los Cardenales en la categoría Escuelita.

Como Tejada, decenas de padres de familia acuden cada fin de semana a ver los juegos en los campos de la Liga Municipal. Según la presidencia de la liga, son aproximadamente 5.500 personas que acuden desde las 8:00 de la mañana hasta la 5:00 de la tarde. Esta comunidad canta, anima, grita, festeja y lamenta la suerte de sus equipos.

"Esto es un trabajo de muchos años y de muchas horas de dedicación diaria, donde se han juntado gente que sabe hacer bien las cosas y que tiene mucha pasión por este deporte. Pero también familias comprometidas", comentó el manager de la selección que obtuvo el tercer lugar en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas, Francisco Fimbres.

"La liga se hizo fuerte porque tiene muchos peloteros, es una de las que más tiene en el país", agregó. "Son jugadores principalmente de Tijuana, aunque hay jugadores del otro lado, que han crecido con historias como las de Adrián González o que saben que de aquí han salido peloteros que son base para selecciones nacionales o para equipos profesionales de México. Eso hace crecer mucho a los jugadores amateurs".