El primer ministro italiano, Enrico Letta, dibujó hoy una línea roja tras la reciente inestabilidad que afecta a su coalición de Gobierno y perjudica a Italia en los mercados, al informar que pretende ir al Parlamento para comprobar si conserva su apoyo.

Sin tiempo de descansar tras su viaje a Nueva York donde participó en la Asamblea General de la ONU, Letta quiso emprender este viernes el camino de lo que ha bautizado como una "aclaración" en las Cámaras para saber si aún le apoyan los parlamentarios del ex primer ministro conservador Silvio Berlusconi.

Y esto lo hizo después de que el miércoles, mientras Letta intervenía en la ONU, sus socios de Gobierno se reunieran en asamblea para amenazar con una dimisión en bloque en el Parlamento si el Senado se pronuncia a favor de la retirada del escaño a "il Cavaliere" por su condena a 4 años de prisión por fraude fiscal.

El primer ministro socialdemócrata mantuvo continuos contactos al más alto nivel desde que aterrizara en Roma a última hora de la mañana de hoy y el más importante fue el mantenido con el presidente de la República, Giorgio Napolitano, quien le expresó su apoyo ante la iniciativa que pretende llevar a cabo.

"Durante el encuentro entre el presidente y Letta se ha expresado 'pleno consenso' del presidente de la República sobre el recorrido que el jefe del Gobierno le ha expuesto y que pretende llevar al Consejo de Ministros de esta noche y, posteriormente, en breve, al Parlamento", señalaron fuentes de la Jefatura de Estado en una declaración a la que tuvo acceso Efe.

La intención de Letta es la de convocar las Cámaras para el lunes o el martes y averiguar hasta qué punto mantiene la mayoría parlamentaria que lo refrendó a finales de abril pasado tras unas elecciones generales de resultado incierto.

Aún no se ha anunciado la fórmula exacta que Letta usará para ir al Parlamento, pero todo apunta a que no se tratará de un voto de confianza (de no aprobarse, provocaría la caída inmediata del Gobierno), sino de una comparecencia con un discurso programático que deberá votarse, pues la denominación que Letta ha dado a este plan es "aclaración parlamentaria".

Tras la reunión con el presidente de la República este viernes, de cerca de una hora y media de duración, Letta se dirigió hacia la sede de la Presidencia del Gobierno, el Palacio Chigi de Roma, para presidir la reunión prevista del Consejo de Ministros.

El gabinete tenía como principal asunto de discusión un decreto ley para evitar la subida del IVA del 21 al 22 % en su tipo general a partir del 1 de octubre, pero, según informaron fuentes gubernamentales, la idea del Ejecutivo es aplazar el estudio de esta cuestión hasta saber si cuenta con el apoyo del Parlamento.

La entrada en vigor el martes de la subida del IVA, aprobada por el Gobierno anterior de Mario Monti, y que se ha venido aplazando, puede complicar aún más la delicada situación de la economía de Italia, que en las últimas semanas ha acusado la desconfianza de los inversores en el mercado de deuda por esta inestabilidad.

Los medios de comunicación italianos aseguran que Letta explicó hoy que el Gobierno no puede seguir adelante con "tensiones insostenibles" causadas por la falta de separación entre el plano gubernamental y el de las cuestiones personales de Berlusconi, ex primer ministro y líder del principal partido de centroderecha.

Letta se muestra dispuesto a lanzar con esta iniciativa parlamentaria un "o lo tomáis o lo dejáis" a los miembros del partido de Berlusconi, pues considera que son "muchos y urgentes" los problemas del país.

En el seno del Ejecutivo es latente la división de la coalición, con los ministros del Partido Demócrata (PD) de Letta y los de la Elección Civil para Italia de Monti a favor del plan del jefe del Gobierno, toda vez que los correligionarios de Berlusconi exigen antes que se revise el sistema judicial italiano.

Incluso el viceprimer ministro, Angelino Alfano, secretario político de la formación de Berlusconi, abandonó hoy el tono de consenso mantenido durante las últimas diferencias registradas por la coalición y se posicionó, en este pulso gubernamental, desde el lado de la exigencia de la reforma judicial.

La próxima semana, el viernes, la comisión del Senado encargada del caso vuelve a reunirse y podría llegar ya su voto definitivo para que la cuestión de si se retira el escaño de Berlusconi tras su condena en firme sea votada en última instancia por el pleno de la Cámara Alta.