El líder de la milicia fundamentalista islámica somalí Al Shabab, Mukhtar Abu Zubeyr, alias Ahmed Godane, advirtió de que cometerán más ataques como el del centro comercial Westgate de Nairobi si Kenia no retira sus tropas del sur de Somalia.

A través de un mensaje de voz publicado por el portal simpatizante de Al Shabab Somalimemo.net, Ahmed Godane dijo que el asalto al Westgate fue una venganza por la entrada del Ejército de Kenia, en octubre de 2011, en el sur de Somalia para eliminar a los radicales.

"Sacad vuestras tropas o preparaos para una guerra larga, sangrienta. Decidid ahora y retirad vuestras tropas de las regiones islámicas de Somalia", desafió el líder integrista.

"Si no -aseveró Ahmed Godane-, estad listos para más sangre en vuestro territorio, para el colapso económico, y para veros desplazados".

Al Shabab perpetró el pasado sábado un asalto al centro comercial Westgate en Nairobi, que el Gobierno de Kenia dio por concluido el martes, y que se cobró la vida de al menos 72 personas.

Desde octubre de 2011, cuando el Ejército de Kenia entró en Somalia como respuesta a una oleada de secuestros supuestamente obra de Al Shabab en el vecino territorio keniano, los radicales islámicos amenazaron a Kenia con represalias por esa iniciativa.

Desde entonces, se han registrado decenas de ataques en zonas fronterizas con Somalia, en la ciudad portuaria de Mombasa y en el propio Nairobi, que han causado más de 200 víctimas hasta el momento.

Al Shabab, que anunció en febrero de 2012 su unión formal a la red terrorista Al Qaeda, lucha supuestamente para instaurar un estado islámico de corte wahabí en Somalia.

Las tropas multinacionales de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM, en la que se integraron los militares kenianos), el Ejército somalí, las Fuerzas Armadas etíopes y varias milicias progubernamentales combaten a Al Shabab, la milicia fundamentalista islámica dominante desde 2006.

Aunque las tropas aliadas arrebataron a finales de septiembre de 2012 a los fundamentalistas su mayor bastión, la ciudad costera sureña de Kismayo, los radicales todavía controlan buena parte del centro y el sur de Somalia, donde el frágil Ejecutivo del país aún no termina de imponer su autoridad.

Somalia vive en un estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.