En lo que los Dolphins de Miami se preparan para un inusual partido en un lunes por la noche en Nueva Orleáns, el día adicional de descanso es una bendición para un equipo que sorprendentemente exhibe un invicto tras tres jornadas.

Los Dolphins podrán presumir un poco más de su foja de 3-0, su defensa mermada por lesiones tendrá más tiempo para recuperarse y podrán realizar una práctica extra para mejorar la protección a su quarterback.

El domingo, Miami dio otro paso en el objetivo de poner fin a su racha de cuatro temporadas negativas al venir de atrás en la victoria 27-23 ante Atlanta.

"Le estamos exprimiendo el jugo al presente y confiamos seguir creciendo", dijo el centro John Denney, cuyos nueve años con los Dolphins le otorgan el rango de líder dentro del camerino.

Los Dolphins han comenzado la temporada con tres victorias en 12 otras ocasiones, y ninguno de esos equipos terminó con más derrotas que victorias. Nueve se clasificaron a los playoffs. Y ahora se siente el optimismo de que este equipo puede clasificarse a la postemporada.

Semejante optimismo es toda una novedad en el sur de la Florida, debido a que los Dolphins no habían tenido un arranque 3-0 desde 2002, y sólo se han clasificado a los playoffs una vez desde 2001.

Pero la euforia en torno a los Dolphins sube como la espuma. Para que eso siga así, necesitarán afinar varios aspectos. Las lesiones han golpeado a cuatro titulares de la defensa, entre ellos el estelar Cameron Wake. Su quarterback Ryan Tannehill carece de buena protección.

Wake se lesionó la rodilla izquierda durante el primer cuarto el domingo. Las pruebas médicos indicaron que no es algo grave, pero no hay certeza de que podrá jugar ante los Saints.

La baja de Wake forzaría a los Dolphins a darle más oportunidad al novato Dion Jordan, su primera selección del pasado draft y que había salido de la banca de suplentes en los primeros tres partidos. Se destacó el domingo en un segundo tiempo en el que Miami frenó a la potente ofensiva de Atlanta, con tres posesiones abortadas tras oportunidades.

Además, la formación que protege a Tannehill rindió bien al darle el espacio de maniobra para completar nueve 12 de pases al orquestar una ofensiva de 75 yardas que desembocó con el touchdown de la victoria.

Pero Tannehill sufrió con cinco derribos durante el partido, y acumula 14 en la temporada, tres más que cualquier otro quarterback de la NFL. Al ritmo que va, su total de derribos llegaría a 75, a uno menos del récord de la liga.

Las estadísticas de los Dolphins provocan desconcierto, ya que no corresponden a las de un equipo que marcha invicto. Sus rivales han conseguido 158 yardas más que ellos. La ofensiva por tierra (3.3 yardas por acarreo) y la defensa contra el ataque terrestre (4.7) reflejan un desempeño peor al del año pasado en el que terminaron marca de 7-9.

Pero es un equipo oportunista, con proclividad para concretar jugadas de impacto. Son los líderes de la NFL en anotación tras alcanzar la yarda 20, y acumulan cinco pases interceptados, la mitad de su total de la pasada temporada.