Antonio Martín Guirado.

Los Ángeles, 21 sep (EFEUSA).- Llegó, vio y venció. Tras una carrera llena de esfuerzo y trabajo no siempre reconocido, Alberto Mielgo llegó a Los Ángeles hace poco más de dos años y en ese tiempo se ha alzado con un Emmy y un Annie -el Óscar de la animación-, ambos por su labor en la serie "TRON: Uprising".

La estatuilla del Emmy la recibió la semana pasada durante la gala dedicada a las Artes Creativas, un evento celebrado en el Teatro Nokia que se emite hoy en diferido por el canal FXX.

"En el escenario dije que llevaba poco tiempo aquí pero que ya había sido galardonado dos veces", rememoró Mielgo durante una entrevista con Efe. "Comenté que eso me enorgullecía una barbaridad, pero sobre todo me daba cuenta de cómo cuidan el talento, sea de donde sea, porque les interesa. Es la industria que tienen y son buenos en eso", afirmó.

Esa es la principal diferencia que ve con su país de origen, donde, en su opinión, no se valora de esa forma el talento.

"En España nadie da un pimiento por ti cuando estás allí", dijo el artista. "Hay gente partiéndose los cuernos y no llegan a nada porque no les dejan. Pero así es también Europa en general. Es muy competitiva, con muchos codazos. Aquí la competencia es más positiva", sostuvo.

Mielgo ha puesto su nombre al Emmy y al Annie en la categoría de mejor dirección artística de animación, ambos galardones por el capítulo "The Stranger" de "TRON: Uprising", a la que llegó gracias a su director y productor ejecutivo, Charlie Bean, un conocido suyo con quien coincidió en una serie de proyectos en Londres.

Bean empleó varios de los trabajos de Mielgo en su propuesta a Disney y finalmente consiguieron el visto bueno del estudio. La serie, cuyos acontecimientos se desarrollan en el tiempo entre la acción de la película "Tron" (1982) y su secuela, "Tron: Legacy" (2010), arrancó el 18 de mayo de 2012 y concluyó su emisión en enero de este año.

"Mi cargo exige saber pintar, dibujar, tener una visión e intentar plasmarla en el proyecto. En el caso de TRON todo era muy específico: las superficies eran muy reflectantes, tenían muy claro los materiales a usar y durante un año y medio confeccioné una especie de Biblia con reglas para mi equipo", explicó Mielgo, quien no dudó en rodearse de algunos de sus artistas favoritos, gente experimentada e incluso alumnos recién salidos de escuelas.

Sin embargo, para dar forma al proyecto prefirió no ver las películas de Disney.

"Quería mantener mi visión lo más fresca posible. No puedes escapar de las fotos y referencias que hay que seguir. Disney en los 80 estableció unas normas con un equipo brutal que incluía a Syd Mead o Moebius. Creo que hice bien en no involucrarme demasiado en lo que hicieron los demás", manifestó.

Primero el Annie, conseguido en febrero, y ahora el Emmy pueden abrirle muchas puertas a Mielgo, que dejó hace unos meses su trabajo en Disney ("no tenía vida", reconoció) para dedicarse al mundo de la publicidad mientras lucha por alcanzar su sueño.

"Me gustaría rodar mis propias películas con mis propios guiones. Estoy proponiendo historias pero es algo que lleva tiempo. Aquí hay mucha industria pero todo va muy lento", sostuvo.

Así de fulgurante ha sido la trayectoria de Mielgo, un tipo que comenzó a trabajar con 17 años en un estudio de animación de Madrid para trasladarse poco después a Londres, donde ejerció como director de animación, director de arte, pintor, diseñador y animador para varias empresas.

Se mudó allí para acompañar a una novia de la que estaba "muy enamorado", y aquello fue el detonante que le llevaría a su golpe de suerte. "Pasé ocho años haciendo de todo, cualquier cosa que me salía, incluso trabajando en restaurantes para pagar el alquiler", comentó este oriundo de Torrelodones.

"Siempre quise hacer esto. Estoy muy orgulloso, sobre todo porque nunca he recibido mucha ayuda. Siempre he trabajado como un animal, hasta las mil. Pero supongo que esto te hace progresar con más fuerza", finalizó. EFE

mg/mcm