Un efectivo ataque terrestre y una temible defensiva fueron los dos ingredientes básicos con los que los Steelers se dieron a conocer en la NFL en la década de los 70. Esa receta le dio a la ciudad de Pittsburgh cuatro títulos del Super Bowl (entre 1974 y 1979) y una dinastía en la NFL.

No hay equipo en la liga que tenga más yardas por tierra desde 1970, y el segundo lugar está más de 5 mil yardas atrás.

Pero recientemente correr el balón ha dejado de ser una virtud de esta laureada franquicia y se ha convertido en un problema. Un serio problema.

En sus más recientes 10 juegos, incluido el del pasado lunes por la noche en Cincinnati, los Steelers no han contado con un corredor que sume más de 56 yardas. En la primera semana, en casa ante Tenesí, apenas lograron 32 yardas por la vía terrestre, la menor cantidad en los 98 juegos de Mike Tomlin como entrenador en Pittsburgh. El lunes fueron 44.

En esa pesadilla de juego ante los Titans, los Steelers perdieron por el resto de la campaña a su mejor liniero ofensivo, el centro Maurkice Pouncey (rodilla), y al corredor LaRod Stephens-Howling (rodilla). Además, el corredor novato Le'Veon Bell (pie) está fuera de circulación, probablemente hasta la quinta semana.

¿El resultado? Un alarmante récord de 0-2 y la penúltima ofensiva terrestre de la NFL después de dos semanas. Pittsburgh promedia 37.5 yardas por juego; sólo los Giants (36.5) producen menos yardas por tierra.

La NFL es la "liga del quarterback", pero para ganar se necesita correr. En las últimas cinco campañas, los equipos que tuvieron un jugador que cruzó la barrera de las 100 yardas registraron un récord combinado de 432-172-1 (83-35-1 en 2012).

Cuando los Steelers dejaron de correr, a la mitad de la campaña pasada, empezaron a perder. Y la mala racha se extendió a 2013.

Sin producción terrestre, el coordinador ofensivo en Pittsburgh, Todd Haley, ha tenido que apoyarse más de lo deseado en Ben Roethlisberger, pero al quarterback le hacen faltan armas y mejor protección de una línea ofensiva que no encuentra cohesión.

En dos juegos, el "Big Ben" tiene apenas un par de pases de touchdown, dos intercepciones y ha sido capturado siete veces.

"Son muchos problemas", dijo Tomlin. "Pero somos capaces de solucionarlos. No podemos preocuparnos por algo que está fuera de nuestro control. Si cada jugador continúa trabajando y funcionando mejor, creo que seremos capaces de mejorar".

Si hay un equipo que no se perturba ni se angustia por lo que pase en septiembre, ése es Pittsburgh.

En 2002, la más reciente ocasión que iniciaron una temporada con foja de 0-2, Steelers terminó con marca de 10-5-1, ganó el título de la División Norte y se quedó a un triunfo del Juego por el Campeonato de la AFC.

Hoy, el carácter de este equipo una vez más está a prueba.