El secretario de Defensa, Chuck Hagel, dispuso dos drásticas revisiones de la seguridad militar y los programas de observación del personal, y admitió el miércoles que "había muchos indicios preocupantes" que no fueron tomados en cuenta en la trayectoria del francotirador de los astilleros navales de Washington.

Dos días después de que el reservista de la Armada Aaron Alexis mató a balazos a 12 personas, en un ataque armado dentro de la base naval, los líderes del Pentágono trataban de determinar si una serie de arrestos, problemas mentales y de comportamiento deberían haber sido suficientes para impedir que tuviera credenciales de acceso o para negarle por completo el acceso a las instalaciones de seguridad en el sureste de Washington.

Por otra parte, un hospital de Washington informó que un agente policial y un civil heridos en los astilleros navales habían mejorado en su estado de salud y un tercer paciente fue dado de alta.

La Casa Blanca anunció que el presidente Barack Obama asistirá el domingo a un servicio fúnebre por las víctimas del ataque armado.

El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que Obama desea guardar luto por las víctimas de la matanza del lunes y compartir el dolor que se siente en el país después de otro ataque armado múltiple.

Alexis, que también murió en la matanza, había sido atendido desde agosto por problemas mentales en el Departamento de Veteranos pero no se le había retirado el pase de seguridad para ingresar a las instalaciones. También tuvo una serie de problemas de mala conducta y comportamiento mientras estuvo en las filas militares.

"Obviamente había una serie de indicios preocupantes", destacó Hagel a los periodistas en una conferencia de prensa en el Pentágono. "¿Por qué no fueron tomados en cuenta, por qué no fueron incorporados en el proceso de autorización de seguridad, qué estaba haciendo? Esas son preguntas valederas con las que tenemos que lidiar".

Pero el general Martin Dempsey, presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, indicó que sigue creyendo que aquellos que sirvieron en las filas militares no deberían ser estigmatizados al tener que responder preguntas sobre su estado mental en las solicitudes para obtener pases de seguridad.

Dempsey cuestionó si obligar a Alexis a revelar que había recibido tratamiento mental hubiera impedido la tragedia del lunes.

Por otra parte, Cathleen Alexis dijo el miércoles en la ciudad de Nueva York que no sabe por qué su hijo, Aaron, hizo lo que hizo y que nunca podrá preguntárselo.

Después de leer una declaración en su casa de Brooklyn, concluyó: "Estoy desconsolada".