Portugal colocó hoy en el mercado el máximo de su emisión de deuda a corto plazo, 1.250 millones de euros, pero los inversores le exigieron tipos de interés sensiblemente más altos que en la subasta anterior.

El Tesoro luso vendió 750 millones de euros en títulos a 18 meses a cambio de una rentabilidad del 2,29 %, lejos del 1,6 % que pagó en una subasta equivalente en junio, cifra que supone la mayor penalización pagada por Portugal en todo el ejercicio 2013.

En la línea con vencimiento a tres meses, la tasa de interés se situó en el 1,08 %, tres décimas más que hace sólo un mes, reflejo de un deterioro de la confianza de los inversores en el país.

La presión sobre su deuda a largo plazo en el mercado secundario -donde se compran y venden los títulos adquiridos en subasta pública- también se ha incrementado de forma notable en las últimas semanas y, de hecho, sus obligaciones a diez años se mantienen por encima de la barrera del 7 % pese a caer ligeramente durante las dos últimas sesiones.

La demanda entre los inversores para comprar las letras lusas también fue menor y no llegó a duplicar la oferta en la emisión de hoy, cuando en anteriores ocasiones hasta la triplicó, lo que evidencia que la percepción del riesgo sobre Portugal es ahora mayor.

Portugal es objeto de una nueva evaluación de la troika desde el pasado lunes, y sus técnicos se encuentran en Lisboa para analizar el cumplimiento de las metas acordadas con las autoridades como contrapartida por su rescate financiero.

La flexibilización del objetivo de reducción del déficit para 2014 -establecido ahora en el 4 % del PIB- y los detalles de la reforma del Estado que prepara el Gobierno conservador luso son dos de los temas a tratar durante esta visita.

El Ejecutivo de Pedro Passos Coelho debe presentar en las próximas semanas su proyecto de Presupuestos para 2014, en el que previsiblemente se incluirán más ajustes y reformas para cumplir con las exigencias de la troika.

El país, además, vive en un ambiente de campaña electoral debido a los comicios municipales que se celebran este 29 de septiembre, en la que será la primera cita ante las urnas de los portugueses después de la llegada de los conservadores al poder, en junio de 2011, coincidiendo prácticamente con la concesión de su rescate financiero.

Portugal prevé cerrar 2013 por tercer año consecutivo en recesión y su tasa de desempleo se ha disparado en este período desde el 11 % hasta el actual 16,4 %, lo que ha motivado que la oposición de izquierda, sindicatos y empresarios defiendan ante la troika un alivio de las políticas de austeridad.