El ex secretario del Tesoro Larry Summers, uno de los dos nombres barajados por Barack Obama para suceder a Ben Bernanke al frente de la Reserva Federal (Fed), renunció a su candidatura para el puesto, informó hoy el diario The Wall Street Journal.

Según el diario, Summers telefoneó en la tarde de hoy al presidente estadounidense para hacerle partícipe de su decisión, lo que apunta a la actual vicepresidenta del banco central de EE.UU., Janet Yellen, como futura presidenta de la Fed.

"He llegado a la difícil conclusión de que cualquier posible proceso de confirmación (en el Congreso) sería complicado para mí y no redundaría en interés de la Reserva Federal, la Administración o, en última instancia, los intereses de la recuperación económica en curso en el país", dijo Summers en una carta al presidente tras su llamada telefónica.

Un tercio de los demócratas en el Senado envió en junio una carta al presidente Obama para expresar su respaldo explícito a la candidatura de Yellen, sin mencionar en ningún momento el nombre de Summers.

Junto a Yellen, aunque son nombres más improbables, podrían estar, Donald Kohn, ex vicepresidente de la Fed, y el ex secretario del Tesoro, Timothy Geithner, aunque éste ya ha manifestado que no le interesa el puesto.

En un comunicado, Obama aceptó la decisión de Summers, al que describió como "un miembro importante" de su equipo, que supo enfrentarse a la peor crisis económica sufrida en el país desde la Gran Depresión.

"Fue en gran parte debido a su experiencia, sabiduría y liderazgo que luchamos para que la economía volviese a crecer y lográramos el tipo de progreso que estamos viendo hoy. Siempre estaré agradecido a Larry por su incansable trabajo y servicio en nombre de su país, y esperamos continuar con su guía y consejo en el futuro", añadió el presidente.

Debido a su controvertido carisma, que le ha granjeado amigos tanto en el gobierno como en Wall Street, las principales trabas de Summers se encontraban paradójicamente en la bancada demócrata, desde donde se ha criticado su condescendencia con las grandes entidades bancarias y su respaldo a la desregulación financiera en los años previos al estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.

Yellen, con un perfil público más bajo, ha sido reivindicada por los sectores más liberales del partido demócrata, que valoran su espaldarazo a la agresiva política de estímulo lanzada por Ben Bernanke para revitalizar la economía después de la aguda crisis financiera de 2008.

Además, resaltan su menor pasión por los focos y los círculos de poder y el gesto simbólico que supondría nombrar a una mujer al frente de la todopoderosa Reserva Federal, por primera vez desde su creación hace justo un siglo.

Bernanke, nominado por George W. Bush y reafirmado por Obama, concluye su mandato en 2014, y aunque no ha adelantado su futuro, todo parece indicar que buscará otros caminos profesionales.