Alfonso Fernández

Washington, 14 sep (EFEUSA).- El ex secretario del Tesoro Larry Summers y la actual vicepresidenta del banco central, Janet Yellen, se disputan la sucesión de Ben Bernanke al frente de la Reserva Federal (Fed), decisión que el presidente Barack Obama anunció que tomará en las próximas semanas.

Tanto los mercados como los expertos políticos, en Estados Unidos y en todo el mundo, esperan con ansia conocer quién encabezará la institución que rige la política monetaria de la primera economía mundial en un momento de aún tímida recuperación tras la crisis de 2008.

Este viernes, la Casa Blanca desmintió que Obama haya tomado una decisión al respecto después de que un diario japonés, el Nikkei, afirmase, sin citar a sus fuentes, que el presidente tenía previsto nominar para el cargo a Summers.

Amy Brundage, la portavoz presidencial para asuntos económicos, negó a través de su cuenta de Twitter que los rumores surgidos fuesen ciertos y afirmó que "el presidente no ha tomado aún una decisión sobre la presidencia de la Fed".

Summers, de 58 años, y Yellen, de 67, enfrentan más diferencias de carácter que de fondo, ya que ambos son prestigiosos economistas con una sólida trayectoria profesional y coinciden en el papel activo que debe jugar el banco central para cumplir con su doble mandato: contener la inflación y fomentar pleno empleo.

También comparten estar rodeados de excelencia intelectual: él es sobrino de dos premios nobel de Economía, Paul Samuelson y Kenneth Arrow; ella está casada con otro, George Akerlof.

Por el momento, Summers, experimentada y mediática estrella académica desde sus inicios en la Universidad de Harvard, lidera las apuestas dada sus buenas conexiones políticas y su proximidad a Obama, de quien fuera entre 2009 y 2011 asesor económico principal y, antes, secretario del Tesoro con Bill Clinton.

Por su parte, Yellen cuenta a su favor su exhaustivo conocimiento de la Fed, donde ocupó la presidencia de la Reserva Federal de San Francisco entre 2004 y 2010, para posteriormente ser designada como vicepresidenta del banco central, cargo que ostenta en la actualidad.

No parece, por ello, que optar por una u otro vaya a cambiar de manera significativa el rumbo de la política monetaria de Estados Unidos, y todo los analistas prevén que se mantenga la senda prevista de retirada progresiva del estímulo monetario.

Debido a su controvertido carisma, que le ha granjeado amigos tanto en el gobierno como en Wall Street, las principales trabas de Summers se encuentran paradójicamente en la bancada demócrata, desde donde se ha criticado su condescendencia con las grandes entidades bancarias y su respaldo a la desregulación financiera en los años previos al estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.

"Creo que Obama personalmente querría nominar a Summers, pero probablemente tenga que enfrentar un revuelta entre los senadores demócratas si lo hace (...) por lo que quizás opte por la apuesta segura de Yellen.", indicó a Efe Jacob Kirkegaard, investigador del Peterson Institute de Washington.

Yellen, con un perfil público más bajo, ha sido reivindicada por los sectores más liberales del partido demócrata, que valoran su espaldarazo a la agresiva política de estímulo lanzada por Ben Bernanke para revitalizar la economía después de la aguda crisis financiera de 2008.

Además, resaltan su menor pasión por los focos y los círculos de poder y el gesto simbólico que supondría nombrar a una mujer al frente de la todopoderosa Reserva Federal, por primera vez desde su creación hace justo un siglo.

Un tercio de los demócratas en el Senado envió en junio una carta al presidente Obama para expresar su respaldo explícito a la candidatura de Yellen, sin mencionar en ningún momento el nombre de Summers.

Bernanke, nominado por George W. Bush y reafirmado por Obama, concluye su mandato en 2014, y aunque no ha adelantado su futuro, todo parece indicar que buscará otros caminos profesionales. EFE