Buques de guerra estadounidenses aguardan al oriente del Mar Mediterráneo listos para atacar Siria en caso de recibir la orden, al tiempo que las autoridades del Pentágono insisten en que encontrarán el dinero para financiar la operación si es necesario.

Pero mientras el ejército sigue lidiando con masivos recortes presupuestales, altos funcionarios de defensa dijeron esta semana que seguramente se volverá más difícil y más costoso responder rápidamente a conflictos internacionales en el futuro.

El secretario de Marina, Ray Mabus, cuyos barcos representan el grueso de la amenaza militar de Washington a Siria, fue franco el miércoles al advertir que los recortes presupuestales generalizados dificultarán dar al presidente opciones militares creíbles.

"Cualquiera que sea el curso de acción que nuestra nación decida en Siria, sé esto: las opciones marítimas son flexibles, son importantes, rápidas y soberanas", dijo Mabus a una audiencia en la Universidad Nacional de la Defensa. "Pero a menos que actuemos para solucionar el daño de constantes resoluciones y cortes presupuestales, hay opciones que podrían ser limitadas o podrían no estar disponibles en el futuro".

Agregó que de hecho ya hay menos buques navegando en el mar, menos pilotos de la Naval volando y menos marinos entrenando debido a los recortes que quitarán más de 50.000 millones de dólares del presupuesto de defensa 2014 y 500.000 millones en la próxima década. El año fiscal 2014 inicia el 1 de octubre.

Aunque el presidente Barack Obama ha descartado enviar infantería terrestre a Siria, líderes del ejército están observando el debate, sabiendo que los recortes presupuestales también afectarán su capacidad para proveer fuerzas entrenadas y listas si surgen emergencias en el futuro.

Los jefes militares, de antemano bajo presión para reducir filas a 490.000 soldados para 2017, ahora están sugiriendo que podrían tener que alcanzar ese nivel en 2015 y luego reducir todavía más el número de tropas, posiblemente a menos de 400.000.

Representantes de la Casa Blanca se negaron a hablar de los detalles, ya que todavía no se han tomado soluciones definitivas, e indicaron que mayores recortes complicarán más cumplir con los requerimientos de la actual estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos.

Como resultado, autoridades militares dicen que tal vez tengan que concentrar el equipo y entrenamiento sólo en unas ocho brigadas de combate, tomando los recursos del resto de la fuerza para tener a esas unidades listas para pelear.

"Si algo es de interés nacional para nosotros y elegimos actuar al respecto, podemos encontrar el dinero para pagar por ello", dijo el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto, esta semana ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.