Argentina cambió para bien y, de la mano de Lionel Messi, ahora líder indiscutido, logró una clasificación holgada para el Mundial de Brasil 2014, al que llega como firme candidato y con una estructura consolidada.

La selección gaucha, que sólo estuvo ausente en cuatro citas mundialistas (Francia 1938, Brasil 1950, Suiza 1954 y México 1970), disputará de esta manera su decimosexta Copa del Mundo, con dos títulos en su palmarés (Argentina 1978 y México 1986).

Para la selección albiceleste la fase clasificatoria sudamericana casi nunca fue un trámite y pocas veces tuvo que sufrir menos que en este proceso al mando de Alejandro Sabella.

El camino de clasificación para Corea-Japón 2002, con Marcelo Bielsa como entrenador, fue la única excepción en los últimos años, cuando Argentina logró su pasaporte mundialista con mucha holgura.

Tras la decepción en Sudáfrica, con el estigma de Diego Maradona como director de orquesta, y la dura eliminación en Ciudad del Cabo ante Alemania comenzó un lento proceso de reconstrucción.

A primer tiempo la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) eligió a Sergio Batista, pero su proceso se evaporó muy rápido con la temprana eliminación ante Uruguay, en cuartos de final de una Copa América disputada en casa.

A partir de ese momento, la AFA cambió y optó por el perfil bajo de Alejandro Sabella, que en una de sus primeras decisiones optó por darle la cinta de capitán a Leo Messi y el liderato de la plantilla.

Con el devenir de amistosos y partidos oficiales, el proyecto Sabella fue edificar un grupo sólido y sin fisuras fuera de la cancha, que deviniera en equipo cada vez que entrara a jugar.

Los primeros tiempos fueron en alternancia de triunfos y actuaciones preocupantes, como la derrota ante Venezuela en Puerto La Cruz o el empate con Bolivia como local en el comienzo de las eliminatorias sudamericanas.

Sin embargo, en Barranquilla hubo un punto de inflexión ante Colombia. Luego de un primer tiempo con derrota 1-0, Messi y Agüero convirtieron para revertir el resultado, darle el triunfo a la Argentina y marcar un antes y un después.

A tal punto que desde aquel triunfo en la cálida Barranquilla, el conjunto albiceleste disputó en poco menos de dos años once partidos de eliminatorias (siete triunfos y cinco empates) y ocho amistosos (seis victorias, un empate y una derrota).

De cara al futuro, aquella premisa del cuerpo técnico para conformar un grupo con valores y metas comunes se fue consolidando, al punto que en cada convocatoria aparecen contados casos de nuevos citados.

En su proceso al frente de la selección, Alejandro Sabella utilizó, en sus 26 partidos como entrenador 70 jugadores para encontrar esta tan mentada base.

En la valla, la apuesta es con tres arqueros definidos con Sergio Romero como titular, mientras que Pablo Andújar y Agustín Orión esperan como suplentes.

En la línea de fondo los titulares son Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Federico Fernández y Marcos Rojo, a la vez que Fabricio Coloccini, Hugo Campagnaro, Jose Basanta, Sebastián Domínguez y Cristian Ansaldi aparecen como alternativas.

El dúo Fernando Gago y Javier Mascherano es el equilibrio para permitir que jueguen juntos los 'cuatro fantásticos' en ofensiva: Ángel Di María, Sergio Agüero, Lionel Messi y Gonzalo Higuaín.

José Sosa, Maximiliano Rodríguez, Augusto Fernández, Ever Banega, Walter Montillo, Erik Lamela son las variantes que maneja el técnico como relevos en el mediocampo.

En tanto que Ezequiel Lavezzi, Rodrigo Palacio y Hernán Barcos aparecen como los preferidos de variantes en ofensiva.

Quizás el nombre con más destellos que se mantiene fuera de este equipo es Carlos Tevez, ya hace tiempo sin actividad con la camiseta albiceleste.

Fuera de consideración también aparecen nombres importantes y con nombre como 'Lucho' González, Juan Román Riquelme, Martín Demichelis, Lisandro López, Diego Milito, Javier Pastore, Javier Zanetti o Esteban Cambiasso.

Y tampoco parecen tener lugar para ganarse otros jugadores con proyección internacional como 'Ricky' Álvarez, Ignacio Scocco, Mauro Icardi o Eduardo Salvio, entre otros.

Con 274 días para el comienzo del Mundial de Brasil 2014, la Argentina con su pasaje garantizado deberá ultimar detalles para superar los fantasmas que le impiden superar los cuartos de final desde que logró ser finalista en Italia 1990.

Por Fernando Czyz